Mendoza - La polémica instalada en Mendoza por la designación en el área de Seguridad del demócrata Juan Carlos Aguinaga y de Carlos Rico Tejeiro, dos nombres presuntamente vinculados con la violación de derechos humanos, adoptó de lleno la forma de interna peronista y se coló en la normalización del Partido Justicialista. Incluso, el tema se instaló en la trajinada oficina de Néstor Kirchner en Puerto Madero, desde donde dejaron trascender que no existió ningún tipo de llamado al gobernador peronista Celso Jaque para exigirle que corra del cargo a los funcionarios cuestionados, tal como había sido publicado en el diario «Página 12» el fin de semana. Incluso, el propio gobernador ratificó en las últimas horas al ministro de Seguridad y a su colaborador Rico. Mientras desde el Ministerio de Seguridad denuncian que otros funcionarios del gobierno de Jaque montaron un plan para desestabilizar la gestión ideado por organismos de derechos humanos, desde el justicialismo mendocino vinculan la seguidilla de conflictos con la definición de la postura del partido para ingresar a la Internacional Socialista. Sostienen los peronistas ortodoxos que desde Buenos Aires se filtran las peleas internas de los sectores que pugnan por alinear a la fuerza con la organización internacional de partidos socialistas o con los partidos humanistas democristianos. El caso mendocino profundiza las diferencias dentro del partido entre los sectores alineados con la izquierda y la derecha peronista. Ahora, con la inminente consagración de Néstor Kirchner como titular del PJ, los ribetes del conflicto mendocino amenazan con acentuar esas diferencias que constituyen, en rigor la discusión de fondo en la arena peronista.
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