El ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, se reunió con el Consejo Federal de ministros para delinear los conceptos que más tarde se analizaron en la paritaria docente.
Con el Ministerio de Trabajo como telón de fondo -y a menos de tres semanas del amenazado inicio del ciclo lectivo 2008-, el gobierno nacional y las provincias le confirmaron formalmente ayer a los cinco gremios docentes que no están en condiciones de conceder un incremento del salario mínimo de 34,6% -para elevarlo de 1.040 pesos a 1.400 pesos- como pretenden los sindicatos. «La pretensión fue rechazada porque excede las posibilidades presupuestarias nacionales y provinciales», le aseguró anoche a este diario el subsecretario de Planeamiento Educativo, Osvaldo Devries, además de ratificar que ante la falta de acuerdo se abrió un cuarto intermedio en las negociaciones paritarias hasta mañana a las 16, donde habrá una contrapropuesta salarial consensuada entre Nación y provincias. Según puso saber Ambito Nacional, la intención en principio es ofrecer dos o tres subas escalonadas en el salario mínimo, una estrategia que se terminará de pulir por estas horas y que amortiguaría el impacto del incremento sobre las alicaídas arcas locales. Pero no todas son concesiones: también los gobiernos exigirán a los gremios que firmen un compromiso que garantice que respetarán los 180 días de clase previstos por ley, que hoy aparecen como un sueño lejano en varios distritos.
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Pese a este complicado escenario, Devries confió en que darán los tiempos para que las negociaciones permitan arribar a un acuerdo antes del inicio de clases, previsto masivamente para el próximo 3 de marzo. La previsible postura conjunta de rechazo a la suba pedida por los gremios había sido consensuada en una reunión que, horas antes del encuentro paritario en la sede laboral, mantuvieron los enviados de cada distrito con el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, en el palacio educativo. Luego, desde las 18.30, arrancó el primer round fuerte de las negociaciones paritarias iniciadas la semana pasada, de las cuales deberá surgir -por primera vez en 20 años- un anuncio consensuado de aumento del piso salarial para el sector, por el cual ningún maestro del país podrá cobrar un monto menor. Allí los ministros se encargaron de dejar en claro el malestar que les causó la actitud de los gremios de ventilar por los medios las pretensiones de aumento salarial, cuando el porcentaje no había sido aún discutido formalmente en la mesa paritaria. Con la oficialización del pedido de suba salarial de 34,6%, los maestros no hicieron más que ratificar que en las inminentes nuevas pujas salariales entre el gobierno nacional y los gremios de los distintos rubros, la discusión estará instalada por encima de 30% de aumento. Una pretensión que dista de la mesura pedida ingenuamente a los sindicatos por Cristina de Kirchner, que soñaba con que esas demandas se mantuvieran por debajo de 20%. Saben los gobernadores, sin embargo, que ésa será la base desde la cual los docentes se sentarán a exigir luego, contra reloj, una recomposición en sus distritos, por lo que las conversaciones que lidera la viceministra de Trabajo nacional, Noemí Rial, son seguidas con expectativa máxima desde el interior. En febrero del año pasado, el por entonces ministro de Educación y candidato a jefe de Gobierno porteño, Daniel Filmus, incomodó soberanamente a las provincias al anunciar de manera inconsulta una suba del sueldo mínimo a $ 1.040, lo que desató luego una potenciada catarata de reclamos en el interior del país que complicaron buena parte del ciclo lectivo 2007. Del encuentro de ayer en la cartera laboral participaron la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), la Unión Docentes Argentinos (UDA), el Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP), la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) y la Confederación de Educadores Argentinos (CEA). Luego del encuentro, Estela Maldonado, titular de CTERA, dijo que «la parte empleadora pidió una extensión de 48 horas porque, en principio, no estaba en condiciones de formular su propia propuesta». «Los gremios accedimos porque nos pareció coherente el planteo y el tramo que nos propusieron», agregó la sindicalista.
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