Al igual que en el Congreso Nacional, el kirchnerismo negocia en provincias la conformación de bloques legislativos oficialistas que reúnan la mayor cantidad posible de fuerzas aliadas. Las réplicas de esta búsqueda de concentración de poder recorren el país. Distritos como Buenos Aires, Córdoba y Catamarca ofrecen modelos de la estrategia desplegada por la Casa Rosada para potenciar al sello del Frente para la Victoria, nutriéndolo con bancas ocupadas por hombres PJ y concertadores. El Parlamento bonaerense promete convertirse en un espejo del nacional. Todo indica que allí se unificarán los bloques del Frente para la Victoria y el PJ, en tanto que los radicales K integrarían un interbloque. La fusión se generará en la futura Legislatura, aquella que acompañará al gobierno de Daniel Scioli a partir del 10 de diciembre y tiene la misión de aprobar leyes clave para el kirchnerista electo, tales como reforma ministerial, administración financiera y autarquía de Rentas. La decisión de unificar los bloques que hasta ahora funcionan por separado está siendo comunicada a los legisladores más representativos por el propio vicegobernador electo, futuro presidente del Senado, Alberto Balestrini. Lisa y llanamente, explicó a diputados y senadores que el esquema en la Legislatura bonaerense será idéntico al que funcionará en el Congreso nacional, con bloque único, según indicó ayer el diario platense «El Día». Los radicales K, en tanto, acompañarían a Scioli desde un interbloque. Escenario Bajo este panorama, el oficialismo bonaerense tendrá en Diputados 58 representantes, 41 del FpV, 13 del PJ y cuatro de organizaciones sociales. Los radicales K suman ocho escaños más. En el Senado, el FpV tiene 24 legisladores, siete el PJ y uno el radicalismo K. En Córdoba, se da una negociación distinta. Allí el oficialismo es Unión por Córdoba (UpC), sello que lidera el actual mandatario José Manuel de la Sota e integra el futuro gobernador Juan Schiaretti. La incógnita es la relación que tendrá UpC con el PJ kirchnerista (un sector minoritario) y los restos de concertación que hay en la Legislatura local. El conflicto surge en vista de la posición crítica respecto del matrimonio Kirchner que tomó de la Sota en los últimos tiempos, en tanto que Schiaretti optó por vincularse con la presidente electa (dirigió su campaña en la provincia), pero eso no incluye un corte de lazo con De la Sota. Los legisladores se encuentran expectantes y en este escenario deberán discutir el Presupuesto que manejará la futura administración el año próximo. El Presupuesto 2008 deberá ser sancionado por la unicameral electa en 2003. Esto implica que en el epílogo de sus mandatos los legisladores peronistas y kirchneristas del FpV (separados política e ideológicamente hasta el año pasado) deberán exhibir su sociedad en la aprobación de una ley que servirá de herramienta, ya no a De la Sota, sino a Schiaretti, indicó el diario cordobés «La Mañana». El caso de Catamarca encuentra a un kirchnerismo en complicado rol. El distrito norteño está comandado por el reelecto Eduardo Brizuela del Moral (Frente Cívico y Social), un radical concertador que necesitará acordar con los legisladores del FpV para no resignar poder. A partir del 10 de diciembre, la bancada del oficialismo no tendrá mayoría propia -requiere apoyo de los kirchneristas-, ya que le falta un diputado para tener quórum propio, El FCS tendrá 18 bancas y el FpV cuatro, señala el diario «El Ancasti». El problema radica en que el retroceso legislativo del FCS (sobre un total de 40 tenía 20 escaños y propio quórum) se da en tiempos en que se enfrió la relación con el kirchnerismo local que ahora pretende ser «alternativa política». El quiebre se dio por causa de la incorporación, por parte del oficialismo, de intendentes y dirigentes emigrados del PJ que comanda Luis Barrionuevo.
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