Buenos Aires - Si la Cámara de Apelaciones de Dolores decide hoy enviar a prisión al intendente de Pinamar, Roberto Porretti, acusado de presunta extorsión a empresarios de la movida nocturna en ese balneario, sus defensores apelarán el fallo, por lo cual la situación del jefe comunal pasará a ser tratada por la Cámara de Casación, organismo que tiene un plazo no mayor que seis meses para dictaminar la resolución final. De esta forma, a pesar de las continuas idas y venidas judiciales y políticas, el caso Porretti corre el riesgo de enfrascarse, como tantos otros casos de corrupción en este país, en una ruleta interminable.
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A contramano de lo anunciado la semana pasada, la Gendarmería Nacional tendrá recién hoy el informe completo del video que incrimina a Porretti y a su secretario de Gobierno, Aldo Leonian, en donde supuestamente se los ve extorsionando a empresarios del local bailable Ku/El Alma para que se les pague una determinada suma de dinero a cambio de la habilitación del boliche. La lentitud con que la Gendarmería realiza las investigaciones se debe a que al haber un perito por cada parte (uno favorable a Porretti y otro a los empresarios), más dos de esa institución, las discusiones acerca de tal o cual fragmento analizable se multiplican y hacen que cada minuto de la filmación sea rigurosamente estudiado. Luego de que el informe pericial oficial sea elevado a la fiscalía de Dolores, ésta tendrá que hacerla llegar a la Cámara de esa localidad, para que los tres camaristas Fernando Sotelo, Jorge Dupuy y Susana Yaltone se pongan de acuerdo y definan en segunda instancia el estado procesal del intendente. Si los magistrados deciden absolverlo de cargo y culpa, la causa difícilmente pueda ser reflotada. En cambio, si los jueces deciden no avalar el pedido de eximición de prisión, el abogado del intendente, José Ochoa, apelará ante la Cámara de Casación, la cual tendrá un lapso de seis meses para decidir el futuro de Porretti. Durante ese período, Porretti quedaría libre ya que la cámara le concedería la libertad provisional hasta tanto se resuelva su situación. En cuanto a lo político, el lunes pasado el jefe comunal había asistido al Congreso provincial de La Plata a la apertura de sesiones ordinarias que presidiera el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. En ese sentido, Porretti parece encontrarse con un casi nulo apoyo por parte del kirchnerismo traducido, por ejemplo, en los dichos de la semana pasada del ultrakirchnerista Carlos Kunkel, y del vicegobernador bonaerense Alberto Balestrini, cuando sostuvieran que las gestiones al mando de la intendencia de Pinamar «se deben investigar del 10 de diciembre para atrás (en alusión a la pasada gestión de Blas Altieri) y desde esa fecha para acá». De todas maneras, parece ser que en algún punto el jefe comunal tiene al menos la ayuda que proviene indirectamente de la malograda burocracia judicial.
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