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31 de octubre 2007 - 00:00

Saldo: gobernadores recuperaron el control político de capitales

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El cierre del calendario electoral provincial no sólo dibujó el nuevo mapa político de gobernadores para los próximos cuatro años, sino que definió el engranaje de poder en las capitales provinciales. Este año, a diferencia de lo que ocurrió en 2003, la mayoría de los mandatarios celebró, además de su propio triunfo, la recuperación del control político en esas grandes y determinantes constelaciones histórico-geográficas.
Así, 17 de las 23 capitales -menos la Ciudad de Buenos Aires, donde gobernador e intendente se resumen en un mismo cargo- serán desde el 10 de diciembre territorios amigables para los gobernadores. En un contexto de análisis más amplio, también surge que el gobierno nacional controlará -aunque indirectamente- el poder en las grandes ciudades capitales.
En muchos casos, la existencia de comicios desdoblados para gobernadores e intendentes contribuyó a estos resultados y repitió la fórmula que en Neuquén, por ejemplo, permitió que este año, al igual que en 2003, triunfara en la capital el candidato de la oposición aglutinada ahora en la concertación plural.
Hay cambios muy notorios. Y otros, paradójicos. Por caso, en la ciudad de Santiago del Estero, el radical K Julio Alegre mantiene su filiación con el gobernador Gerardo Zamora. Precisamente, Zamora había sido reelegido con más de 60% de los votos el 28 de setiembre de 2003 -un año después de la aplastante victoria de la fórmula juarista a la gobernación, entonces integrada por Carlos Díaz y «Nina» Juárez-. En Córdoba capital, el 5 de octubre de ese mismo año ganaba por amplia diferencia los comicios municipales Luis Juez, líder del Frente Nuevo -justicialistas disidentes, enfrentados al gobernador, José Manuel de la Sota-.
Si bien la fórmula mediterránea se mantiene en la figura de Daniel Giacomino, tras la polémica elección del 2 de setiembre pasado, el dirigente del juezismo tuvo un marcado protagonismo en el último tramo de la campaña de Cristina de Kirchner en Córdoba. Por eso todo parece indicar que cuando asuma Juan Schiaretti la gobernación, la capital provincial menguará su perfil opositor.

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 Recuperados

Pero si hay que hablar de reconquistas, los mejores ejemplos son Chubut, donde el Frente para la Victoria le arrebató a la UCR la ciudad de Rawson; San Juan, que terminó con el reinado del bloquismo y desde diciembre tendrá sello justicialista; y San Luis, la ciudad que no pudo esquivar el hegemónico poder de los Rodríguez Saá y será gobernada por Alicia Lemme.
Hay, en cambio, pérdidas dolorosas para algunos gobernadores, como Jujuy, donde en las elecciones del domingo pasado el radicalismo logró imponer a Raúl Jorge sobre el candidato del Frente para la Victoria. Y hay situaciones que no logran revertirse, como la permanencia del radical Héctor Roquel en Río Gallegos.
En las seis provincias restantes, la convivencia entre oficialismo provincial y oposición capitalina se mantiene en un contexto de virtual proceso de pacificación. Aunque la historia reciente muestra, sin embargo, que ese lazo es fácil de cortar y que puede registrar fuertes situaciones de conflicto.
La explicación de estas recuperaciones surge como consecuencia de la coincidencia de las elecciones municipales con las de gobernador, lo que facilita los triunfos de los candidatos a intendente oficialistas, que sin esta confluencia difícilmente hubieran ganado.

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