Salta - El mal tiempo parece haberse empecinado en aguarle la primera etapa de la gestión al joven gobernador Juan Manuel Urtubey, quien en tres meses no ha podido encarar otra acción de gobierno que no sea la de evacuar a las familias aisladas por las graves inundaciones que sufre el norte de la provincia. Quizá producto de la impericia o de la falta de experiencia del mandatario, las zonas afectadas no han podido revertir rápidamente la situación generada a principios de año por los desbordes del Pilcomayo. Y ahora se suman numerosos caminos cortados y desbordes de ríos en varios puntos de la provincia, que obligaron a Defensa Civil a evacuar a más de 1.700 familias. La falta de obras y la precaria situación social en la región (hay cientos de familias asentadas a la vera de los ríos) constituyen algunos de los principales problemas que han llevado a que la provincia enfrente uno de los mayores problemas de inundaciones de los últimos años. El subsecretario de Defensa Civil de Salta, Gustavo Paúl, dijo que la situación en toda la provincia «está verdaderamente complicada». Explicó que la Ruta Nacional 50, que comunica el departamento de Orán con Bolivia, estaba transitable sólo en media calzada debido al desborde del río Pescado en la zona denominada Pelícano. «Tenemos crecientes importantes en casi todos los ríos, lo que nos está generando una serie de complicaciones preocupantes, como el abastecimiento de agua a gran parte del departamento San Martín», afirmó Paúl.
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Sobre esto, detalló que «una creciente arrastró la cañería de 700 milímetros que va desde la planta potabilizadora al dique Itiyuro», lo que afecta a 70% de la población de ese departamento norteño, y sus localidades de Coronel Cornejo, General Mosconi, Tartagal, Aguaray y Salvador Mazza, entre otras. El Ente Regulador de Servicios Públicos salteño informó al respecto que supervisa la aplicación del plan de contingencia de la empresa Aguas de Salta y que afectó su equipo al monitoreo de la provisión de agua potable, mediante camiones cisterna, a escuelas, hospitales y otras entidades de asistencia masiva. El funcionario advirtió que frente a todas estas circunstancias «se hace muy difícil llevar la asistencia a los lugares damnificados».
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