Neuquén (de nuestra agencia) - El gobernador electo de Neuquén, Jorge Sapag, comenzó informalmente a gobernar el pasado fin de semana, cuando convocó a todos los intendentes electos de la provincia y logró un respaldo por unanimidad a su futura gestión, fundamentalmente de aquellos jefes comunales que gobernarán a las ciudades más importantes, como son Martín Farizano (Neuquén capital), Ramón Río Seco (Cutral Co), Javier Bertoldi (Centenario), Sergio Galia (Plottier), Carlos Lator (Chos Malal), Alberto Crespo (Plaza Huincul) y Hugo Wernli (Rincón de los Sauces).
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De ese lote de primera categoría sólo son emepenistas la senadora Luz Sapag en San Martín de los Andes y Edgardo Sapag, su primo, en Zapala. El nuevo mandatario sostuvo que «el objetivo central (de la reunión) es elaborar políticas armoniosas en las relaciones entre la Nación, la provincia y los municipios». «El 2008 va a ser el año de la paz social», disparó Sapag, en clara alusión a la controvertida gestión que tuvo durante el último año el actual mandatario Jorge Sobisch.
El gobernador saliente el pasado martes 30 tuvo expresiones airadas contra su sucesor al retomar el cargo que había delegado en el vicegobernador Federico Brollo para poder desarrollar su campaña electoral. Abrumado por el magro resultado de los guarismos electorales -octavo en la Nación y tercero en su propia provincia-, Sobisch intentó recuperar terreno al sentirse abandonado por el esquema de poder que emerge en la provincia y que canalizará Jorge Sapag, pero también sus hermanos Rodolfo «Pipe», Elías «Gringo» y Luz. Los tres se han declarado en durísimos críticos de la gestión Sobisch, y la futura intendente de San Martín de los Andes le reclamó al gobernador actual la presidencia del partido, cuyo mandato vence en 2009. En un principio, Sobisch había anunciado su intención de dejar ese cargo el próximo 11 de diciembre, pero ahora confirmó que seguirá y que se presentará como la oposición interna a Sapag.
Es que el enfrentamiento entre ambos, que se mantuvo debajo de la superficie hasta las elecciones del pasado 28 de octubre, salió a la luz por la negativa de Sobisch de blanquearle a su sucesor el estado de las cuentas públicas y los balances de caja con que deja la administracióndentro de un mes. Para Sapag existe un endeudamiento excesivo que supera los 4.000 millones, pero también se juegan cuestiones no menores: la insistente pretensión de Sobisch de concluir las concesiones petroleras sin la participación de Sapag -criterio que habría modificado en parte- y del gremio petrolero que lidera el gremialista cristinista, Guillermo Pereyra, un aliado de peso en el nuevo orden del poder provincial, y la continuidad con la firma de contratos que lo dejarían atado a compromisos de los que no formó parte, como el Tren Trasandino -»sólo se hará si hay acuerdo con Nación y el gobierno de Chile-», dispararon el conflicto.
Munición pesada
Al airado desafío de Sobisch Sapag le respondió con munición pesada disimulado por un tono cuasi monacal: habrá revisión de aquellos contratos que no lo satisfagan, se auditarán todas las cuentas públicas y los gastos de la administración, fundamentalmente los dos últimos años, cuando se lanzó a la pelea por la presidencia, y en su entorno, existen voces que alientan judicializar algunos puntos no claros de su gestión.
El encuentro de Sapag con los intendentes se realizó en la sede del Centro de Empleados de Comercio de Cutral Co, donde se trataron aspectos prioritarios del desarrollo provincial: educación, economía, vivienda y servicios públicos. La elección del lugar no es un dato menor, porque el anfitrión fue Sergio Rodríguez, que encabeza la minoría en el Consejo Provincial del PJ y está más cercano al nuevo mandatario que a la conducción del partido que se reporta a Oscar Parrilli, actual secretario general de la Presidencia. El encono de Sobisch se acrecentó cuando Luz Sapag asistió al cierre de campaña de Cristina de Kirchner en Neuquén y su hermano «Pipe» declaró públicamente haber votado por la flamante presidente electa. El propio gobernador dejó en libertad de acción a los afiliados del MPN, desarticulando las intenciones de Sobisch de ir en las boletas del partido provincial y tampoco desautorizó a sus hermanos.
Esta demostración de fuerza atemperó los ánimos de Sobisch, quien el viernes aceptó que el Presupuesto para 2008 puede ser sancionado por la nueva Legislatura.
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