Buenos Aires - El gobernador Daniel Scioli inauguró ayer el período de sesiones ordinarias en el Parlamento bonaerense y asumió toda la responsabilidad en los problemas a resolver por el gobierno, aunque hizo hincapié en el tema de la inseguridad. Pidió su aporte a todos los actores de la sociedad para afrontar el flagelo e incluyó como alguna de las causas de éste el creciente contacto que diversas partes de la comunidad tienen con las drogas. Interpretó el tema de la inseguridad como «la principal demanda de la ciudadanía». Y prometió más policías en las calles y reforzar el sistema judicial. «Rechazamos la violencia en todas sus formas y para ello haremos recaer toda la fuerza de la ley para proteger el estado de derecho, que es lo que defendemos», señaló el gobernador e inmediatamente asumió su responsabilidad en «todos y cada uno de los problemas que debemos resolver». En ese sentido, durante su discurso agradeció a los legisladores provinciales haberlo apoyado en la aprobación de la ley de reforma judicial, definida el jueves pasado. Desde los palcos también festejaron el discurso varios intendentes del conurbano. «Siete mil causas atrasadas podrán normalizarse en los próximos nueve meses y los delitos con penas inferiores a 10 años serán juzgados en un período no mayor que 60 días», expresó Scioli, quien de esta manera y en ese marco puso de relieve el cambio en cuanto a la agilidad que podría producirse en los conflictos judiciales. «Mejorar la Justicia deriva necesariamente en un mejor combate contra la inseguridad», remarcó el ex vicepresidente de la Nación. Otro de los puntos clave que acapararon la atención de los presentes en el recinto de La Plata fue el anuncio del envío al Congreso de un proyecto de reforma fiscal. «Tiene que haber un sistema fiscal más justo que se complemente con una administración más eficiente de nuestros recursos», indicó el mandatario provincial, quien celebró, además, la creación de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, comandada por el polémico Santiago Montoya. El anuncio del envío al Congreso de un proyecto de reforma fiscal podría acarrear indirectamente una suba de impuestos, aunque Scioli no se haya pronunciado en ese sentido. Es entendible que no lo haya hecho, teniendo en cuenta la apatía con que tanto el gobierno nacional como el bonaerense se manejan con anuncios de ese tipo. En diciembre pasado, Scioli había suspendido el impuesto a la riqueza en la provincia durante 60 días, luego de que un fallo de la Corte Suprema de Justicia ordenó la vuelta atrás del cobro de ese tributo a un contribuyente en particular. En torno a la creación del nuevo ente recaudador (una suerte de AFIP reducida al ámbito provincial, según Montoya), el gobernador afirmó que «no se apelará a un endeudamiento irresponsable y enfatizó en la necesidad de un mayor control para evitar todo tipo de evasión impositiva». Siguiendo en la línea financiera, afirmó, además, que para este año se prevén inversiones privadas por cerca de 1.820 millones de dólares, lo que representa 18,8% del total destinado a todas las provincias.
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Por otro lado, y siguiendo la lógica, Scioli volvió a pegarse al gobierno de Cristina de Kirchner al afirmar que «todo este proceso de cambio, en el que también se ve enmarcado nuestro distrito, se debe a que desde 2003 el crecimiento económico nacional es el mayor en los últimos 100 años». Asimismo, y como complemento para el apoyo a la gestión nacional, el gobernador avaló la polémica política de derechos humanos llevada a cabo por el kirchnerismo. «Acompañaremos y ayudaremos en todo lo necesario para esclarecer todos los delitos de lesa humanidad», dijo el candidato a presidir el PJ bonaerense. No se olvidó del caso del albañil Jorge Julio López (desaparecido en setiembre de 2006), respecto del cual resaltó que «se aportarán todos los datos necesarios a la Justicia Federal, para que el proceso sea finalmente resuelto». En torno al apoyo brindado al gobierno de la ex primera dama, se sumó en esa línea al programa de racionalidad energética encarado por el gobierno a partir de diciembre pasado, con el reparto en los domicilios de bombitas de bajo consumo. A pesar de su evidente buena relación con el kirchnerismo, también se encargó de quedar bien posicionado respecto del mandato de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires. Adelantó que su gestión está «consensuando» con el gobierno comunal «una readecuación del CEAMSE» para dar tratamiento a los residuos que los rellenos sanitarios de la provincia reciben a diario. En cuanto a la educación, el discurso de Scioli se asemejó al del sábado pasado de la mujer de Kirchner, cuando aseguró que «se tienen que aumentar no sólo los días de clase, sino también las horas de enseñanza», y destacó, además, que «los chicos en la escuela son chicos con futuro». El gobernador también dedicó un guiño a los docentes, que por primera vez en muchos años iniciaron ayer las clases sin sobresaltos. «Muchas gracias por su compromiso a los 280.000 docentes y a los gremios que los agrupan», reforzó.
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