Una gran disparidad en la inflación de las provincias surge al comparar el índice de precios de las jurisdicciones que realizan mediciones propias, luego de que el INDEC dejara de relevar los datos del interior desde hace ya un año.
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En consecuencia, según un estudio realizado por la consultora Economía y Regiones, la dinámica de precios minoristas varía desde una inflación mensual del 2,3% en San Luis, hasta un aumento de precios del 0,6% en Buenos Aires.
En este sentido, aclara el informe privado, que en algunas jurisdicciones como Neuquén, Santa Rosa, Paraná, Chubut y Río Negro se elaboran índices de precios autoponderados que no resultan directamente comparables con los índices ponderados de San Luis, Posadas y el Gran Buenos Aires, calculados a partir de encuestas de consumo y gastos de los hogares.
Así, entonces, considerando la inflación acumulada durante los primeros tres meses del año, se observa una gran disparidad entre la provincia de Entre Ríos (4,3%) y el resto de las jurisdicciones que se ubican por debajo de los 3,5 puntos porcentuales de inflación.
En el otro extremo, la región del Gran Buenos Aires presenta los menores niveles de inflación acumulada durante el primer trimestre de 2009 (1,5%).
No obstante, la diferencia entre GBA y el resto de las provincias relevadas se profundiza, si se considera la inflación acumulada durante los últimos doce meses. De hecho, en el interior del país, la inflación anual duplica con creces el aumento registrado por el IPC del GBA.
Chubut, por su parte, (19%) encabeza el ranking de inflación acumulada, con un incremento mensual promedio del 1,5%. A continuación se ubican Neuquén (17,1%), Entre Ríos (16,9%), Misiones (15,6%) y San Luis (15%). Del otro lado, se ubica el Gran Buenos Aires con una inflación anual de apenas el 6,1% (en el período marzo 08-marzo 09, que mensualizada asciende al 0,5%.
En este marco, cabe resaltar que se observa una clara desaceleración de la inflación minorista durante todo el segundo semestre de 2008 y el primer trimestre de 2009.
Este fenómeno se manifiesta en un contexto de enfriamiento general de la economía argentina, de caída del precio internacional de los commodities y baja de la demanda de pesos. Como consecuencia lógica de una caída en la actividad económica, se desgasta la demanda interna, poniendo un freno al incremento de los precios.
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