El gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, sigue los pasos de su par bonaerense, Daniel Scioli, en materia de reforma tributaria, al evaluar también la creación de un polémico impuesto a la herencia -incluso, de mayor alcance que el del mandatario justicialista- para incrementar la recaudación y así domar las urgencias de caja.
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En el caso de Buenos Aires, el tributo fue aprobado el pasado 23 de setiembre, entrará en vigencia el 1 de enero de 2010 y ya desató fuerte controversia en el distrito por, entre otros ejes, una supuesta doble imposición con el pago del Impuesto sobre los Bienes Personales y la discusión en torno a si la Agencia de Recaudación de Buenos Aires debe intervenir en la tasación del contenido de las cajas de seguridad de los bancos.
En rigor, el cobro del impuesto a la herencia es una potestad que la Ley de Coparticipación Federal les da a las provincias, y que en el caso de Buenos Aires está contemplada en la Ley de Educación provincial de 2005, para apuntalar el financiamiento del sector. En 1976, había sido eliminado a nivel nacional durante la gestión de José Martínez de Hoz.
En tierra santafesina, la apuesta de Binner es acelerar un paquete fiscal que le permita potenciar en $ 1.200 millones el año próximo la percepción de impuestos.
En este marco, la cartera de Hacienda que conduce Ángel Sciara propuso sumarse a la creación del impuesto a la herencia, y por estas horas la iniciativa es discutida en el seno del Gobierno santafesino.
Sin embargo, de concretarse la pretensión irá a contramano de los aires de armonización tributaria que imperan en la Región Centro, ya que este tributo no es aplicado en Córdoba, socia del trío de distritos.
Según trascendió el Gobierno provincial evalúa que el impuesto sea aplicado para el caso de las transferencias gratuitas de bienes (herencias) de más de u$s 80.000 (poco más de $ 300.000), con una alícuota del 3 por ciento.
Sin embargo, si el bien es de más de $ 1.000.000, la alícuota que se analiza aplicar será del 7 por ciento sobre el primer millón, y del 11 por ciento sobre el excedente.
No obstante, el proyecto en estudio contempla que las alícuotas sean reducidas un 20 por ciento para el caso de que se trate de un cónyuge, ascendiente o descendiente en forma directa del transmitente.
Comparación
En cambio, el impuesto a la herencia que cosechó Scioli recientemente en la Legislatura es de menor alcance que el que aspira Sciara, ya que abarca sólo las herencias de más de 3 millones de pesos, con una alícuota del 5 por ciento. De esta manera, el tributo alcanzará fundamentalmente a las transferencias de campos y de pequeñas y medianas empresas.
En tanto, y según la propuesta que se analiza en los despachos santafesinos, el valor del impuesto para bienes inmuebles «se determinará considerando la última valuación fiscal vigente a la fecha del impuesto imponible o valor del mercado vigente a ese momento, que no podrá exceder el monto de la valuación fiscal incrementado en hasta un 30 por ciento del mismo, de acuerdo con pautas que determinen la reglamentación».
La avanzada no tardó en generar polémica. Por caso, el legislador justicialista Marcelo Gastaldi advirtió que el Poder Ejecutivo provincial avanza «sobre las atribuciones que le corresponden a la Legislatura provincial». «La Ley de Presupuesto no puede contener disposiciones de carácter permanente, reformar o derogar leyes vigentes; crear, modificar o suprimir tributos u otros ingresos; ni cambiar la organización o estructura de la administración cuyas actividades deben ser fijadas por leyes específicas», sostuvo.
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