25 de septiembre 2003 - 00:00
Ya en 7 provincias expulsan a díscolos
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La mano de Kirchner también fue el eje de la disputa en La Pampa. Allí, Néstor Ahuad, quien ya empapeló Santa Rosa con su rostro y el del patagónico, recibió la tarjeta roja partidaria.
En el mismo Congreso peronista en que se llamó a internas, Ahuad anunció que no iba a participar. Temía que la postulación del gobernador menemista Rubén Marín para la presidencia del PJ arrastrara el caudal de votos hacia el senador Carlos Verna, algo que finalmente ocurrió. Fue entonces que el kirchnerista anunció la formación del Frente para la Victoria por fuera del partido.
Un nuevo Congreso del PJ, entonces, el mismo que consagró la fórmula Verna-Norma Durango como postulantes a la gobernación, estableció que «los afiliados que van por otra agrupación pierden la afiliación». La norma incluyó a Ahuad y a su compañera de fórmula, la intendenta de Winifreda Adriana García.
En tanto, en Entre Ríos la intención del bustismo dominante en el partido es cumplir con uno de los artículos de la carta orgánica y expulsar, antes de las elecciones del 23 de noviembre, a Emilio Martínez Garbino, quien se presenta por fuera del PJ por la agrupación Concertación Nuevo Espacio Entrerriano. El intendente de Gualeguaychú prefirió no participar de la interna en que Jorge Busti, con tibio apoyo kirchnerista, venció a Marcelo Casaretto.
Por su parte, el PJ de Chubut se encuentra ante otra disyuntiva. En la mira está el ex legislador Alejandro Fernández Vecino. Kirchnerista de segunda hora, Fernández Vecino se presenta a la gobernación bajo La Corriente. No tiene caudal propio de votos y sólo llega a preocupar al candidato oficial del PJ Mario Das Neves a través de la vía indirecta de la interna radical. Es que se rumorea que los maestristas, ofendidos con el polémico resultado de la interna que dio vencedor al gobernador José Luis Lizurume, podrían apoyar a Fernández Vecino o al postulante de Acción Chubutense, Roque González.
Por último, Río Negro representa la herida más dolorosa del PJ que, por ir dividido a las elecciones, perdió la gobernación. Allí Eduardo Rosso, quien contó con el aval de Kirchner, y sus seguidores fueron expulsados del partido en un Congreso, por fundar otra agrupación. La gente de Carlos Soria, quien ahora va por la intendencia de General Roca, está furiosa con Kirchner.
Una vez derrotado Rosso, el eje del kirchnerismo en la provincia pasa por Julio Arriaga, ex postulante del ARI, quien se aboca a la creación de un partido provincial.




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