Un PHEV (vehículo híbrido enchufable) está diseñado para ofrecer máxima eficiencia combinando un motor eléctrico con uno a combustión. Sin embargo, ese equilibrio tecnológico depende en gran medida del estilo de manejo.
Dos acciones clave pueden aumentar hasta un 40% el consumo combinado de electricidad y combustible en un vehículos PHEV.
Los autos híbridos están preparados para ofrecer una máxima eficiencia
Un PHEV (vehículo híbrido enchufable) está diseñado para ofrecer máxima eficiencia combinando un motor eléctrico con uno a combustión. Sin embargo, ese equilibrio tecnológico depende en gran medida del estilo de manejo.
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Una conducción agresiva —con aceleraciones repentinas, alta demanda de potencia y frenadas fuertes— afecta directamente el rendimiento energético del sistema.
Cuando el conductor exige respuestas inmediatas, el vehículo requiere picos de potencia elevados. Esto provoca un mayor consumo de batería y, en muchos casos, la activación anticipada del motor térmico para asistir al eléctrico. Como consecuencia, aumenta el gasto de combustible incluso en trayectos donde podría circular en modo totalmente eléctrico.
Además, las frenadas bruscas reducen la efectividad del sistema de regeneración, que está pensado para recuperar energía en desaceleraciones progresivas. Parte de la energía que podría transformarse en carga se pierde en forma de calor en los frenos convencionales.
Diversos ensayos comparativos indican que un manejo agresivo puede elevar el consumo total entre un 20% y un 40% frente a una conducción suave y anticipada. En un PHEV, la eficiencia no depende solo de la tecnología, sino también del pie derecho.
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