Un análisis realizado en el Reino Unido vuelve a poner bajo revisión uno de los temores más extendidos en torno a los vehículos eléctricos: la pérdida acelerada de capacidad de sus baterías con el paso del tiempo.
Un relevamiento sobre 8.000 vehículos revela que la degradación de la batería avanza más lentamente de lo que se creía y aporta señales positivas.
Un estudio británico fue a fondo sobre el uso de las baterías de los autos eléctricos
Un análisis realizado en el Reino Unido vuelve a poner bajo revisión uno de los temores más extendidos en torno a los vehículos eléctricos: la pérdida acelerada de capacidad de sus baterías con el paso del tiempo.
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El estudio, elaborado por la firma británica Generational, examinó información correspondiente a unas 8.000 unidades y concluyó que el deterioro del componente clave es considerablemente menor al imaginado por buena parte del mercado. En algunos casos, vehículos con casi 260.000 kilómetros recorridos mostraron un State of Health (SoH) situado entre el 88% y el 95%, cifras que relativizan la idea de que el kilometraje sea el principal enemigo de la batería.
Para Philip Nothard, presidente de la Vehicle Remarketing Association, la confianza en este componente resulta determinante para el crecimiento del segmento usado.
“Es comprensible que los compradores potenciales de coches y furgonetas eléctricas de segunda mano den mucha importancia al estado de la batería. Necesitan confiar en que este componente fundamental y costoso del vehículo satisfará sus necesidades sin sorpresas desagradables”, explicó.
El informe sostiene que la percepción de riesgo muchas veces supera la realidad técnica y que los datos disponibles ayudan a construir un panorama más estable para el valor residual de estos modelos.
Uno de los puntos centrales del relevamiento fue distinguir entre antigüedad, kilometraje y ciclos de carga. Según los resultados, no todos inciden de igual manera. El modo en que fue utilizada y cargada la batería a lo largo de su vida útil tiene un peso mayor que la cifra de kilómetros acumulados.
En unidades con hasta 12 años de uso, el grupo comprendido entre ocho y doce años registró una media de conservación del 85% de su capacidad original. Incluso en los casos menos favorables, el nivel se ubicó en torno al 82%, mientras que los mejor preservados alcanzaron el 90%.
“Los datos demuestran sin lugar a dudas que las baterías de vehículos eléctricos tienen un rendimiento mucho mejor de lo que muchos consumidores y actores del sector habían creído. Con un estado de salud promedio superior al 95%, e incluso vehículos más antiguos que superan ampliamente los umbrales de garantía, los fundamentos subyacentes son extremadamente sólidos”, afirmó Nothard.
Con estos resultados, el informe británico contribuye a desmontar la idea de que la edad de la batería sea un “talón de Aquiles” inevitable. Para el mercado de autos eléctricos usados, esto implica una señal de mayor previsibilidad en precios y una reducción en la incertidumbre que aún frena a parte de los compradores.
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