La evolución de la movilidad eléctrica suma un nuevo capítulo con un giro inesperado: una tecnología impulsada hace una década por Tesla quedó discontinuada, mientras que fabricantes chinos trabajan para adaptarla al mundo automotor. El foco está en los sistemas fotovoltaicos, que prometen aportar energía adicional a los vehículos eléctricos.
Durante años, la compañía liderada por Elon Musk apostó por integrar soluciones solares a gran escala a través del proyecto Solar Roof. Sin embargo, los altos costos de instalación y la baja adopción terminaron por frenar su desarrollo, lo que derivó en su salida silenciosa del mercado.
China acelera con una nueva aplicación para autos
En paralelo, la industria asiática avanza con una reinterpretación de la idea. Empresas como Fuyao desarrollan techos solares capaces de generar electricidad para complementar el consumo de los vehículos eléctricos, una solución que podría integrarse en modelos de marcas como BYD.
El objetivo no es reemplazar la carga tradicional, sino optimizar la eficiencia energética y reducir la dependencia de la batería principal. En algunos casos, estos sistemas podrían alimentar componentes secundarios o extender levemente la autonomía.
En paralelo, la industria asiática avanza con una reinterpretación de la idea. Empresas como Fuyao desarrollan techos solares capaces de generar electricidad para complementar el consumo de los vehículos eléctricos.
Aun así, especialistas advierten que el impacto real es limitado: la superficie disponible en un auto y las condiciones climáticas restringen el aporte energético que pueden generar estos sistemas.
De este modo, mientras una idea pierde terreno en su formato original, encuentra una segunda vida dentro de la industria automotriz, donde la búsqueda por mejorar la eficiencia sigue marcando el rumbo tecnológico.