Tras la salida del histórico modelo urbano, Ford avanza en una profunda renovación de su oferta europea y apunta a recuperar una de sus propuestas más valoradas por los entusiastas: las versiones ST, sinónimo de deportividad y manejo dinámico. En ese contexto, el regreso del Fiesta ST toma forma como parte de una ofensiva que combina electrificación y prestaciones.
El regreso de un ícono deportivo: el compacto que Ford prepara para una nueva era eléctrica
La marca redefine su estrategia en Europa y trabaja en una nueva generación de su hatchback más pasional, ahora con base eléctrica y foco en el rendimiento.
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El Ford Fiesta prepara su regreso
El objetivo es claro: mantener viva la esencia de un vehículo ágil, divertido y accesible, adaptado a los nuevos estándares tecnológicos. Para lograrlo, la compañía recurre a una arquitectura eléctrica moderna ya probada en el segmento B, lo que permitirá acelerar los tiempos de desarrollo sin resignar comportamiento.
Nueva base eléctrica con foco en el rendimiento
El futuro modelo se apoyará en una plataforma compartida que ya utilizan desarrollos recientes en Europa, pensada para optimizar el centro de gravedad bajo y mejorar la estabilidad en curvas. Estas características serán clave para sostener el ADN deportivo del modelo, incluso en su transición hacia la electrificación.
Las cifras preliminares anticipan un rendimiento competitivo, con potencias cercanas o superiores a los 200 CV, manteniendo tiempos de aceleración similares a los del último Fiesta ST a combustión. Además, se espera la incorporación de un diferencial autoblocante y una puesta a punto específica de chasis, suspensión y dirección.
Otro punto en análisis es la posibilidad de sumar un segundo motor eléctrico en el eje trasero, lo que habilitaría configuraciones de tracción integral y elevaría aún más el nivel prestacional del modelo.
Calendario y estrategia a mediano plazo
Si bien la marca aún no confirmó fechas oficiales, el desarrollo forma parte de una hoja de ruta que prioriza lanzamientos eléctricos en Europa. El modelo base llegaría primero, mientras que la variante deportiva podría aparecer entre uno y dos años después, con un posible debut hacia finales de la década.
La apuesta refleja un cambio de paradigma: ya no se trata solo de electrificar, sino de demostrar que un compacto deportivo eléctrico puede ofrecer sensaciones comparables —o incluso superiores— a las de sus antecesores. En ese camino, el regreso del Fiesta ST busca reconectar con una audiencia que valora tanto la eficiencia como el placer de conducción.
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