Que 2020 fue un año complicado para todos, aquí y en el resto del mundo, no quedan dudas. La industria automotriz, como otros sectores, se vio alterada por la pandemia. A esto se suman los problemas locales. La falta de dólares, por ejemplo, marca el ritmo de la actividad. Por el lado de la demanda, la brecha cambiaria funciona como un estímulo al consumo inesperado. Por el lado de la oferta, la escasez genera complicaciones para importar autopartes y vehículos, lo que termina en desabastecimiento. Una combinación explosiva. Con ese sino trágico que marcó los últimos meses, era difícil que la historia terminara bien. Ni siquiera la llegada de las fiestas y las vacaciones traen respiro. La distinta situación de cada terminal - unas, con un pico de demanda; otras, más tranquilas- hace que no haya uniformidad para licenciar al personal. Esto puede ser un hecho menor, casi anecdótico, salvo que se sea proveedor de más de una de las fábricas. En el sector autopartista están haciendo malabares para cerrar el organigrama de trabajo de los próximos dos meses. Un ejemplo para entender el tema. Si el principal cliente cierra hasta pasadas las fiestas o da vacaciones en febrero pero un cliente menor sigue produciendo en esas fechas, hace que tenga que mantener la empresa abierta para operar a un ritmo muy bajo. No sólo es un tema de organización sino de costos. Tiene que seguir abasteciendo a ese cliente aunque eso le implique perder rentabilidad y la haga trabajar de manera ineficiente. Algunos casos sirven para ilustrar esta situación. Por ejemplo, Volkswagen cesa la actividad mañana y reinicia las operaciones el 19 de enero. Renault trabaja normalmente en las fiestas pero licencia al personal entre el 8 de febrero y el 3 de marzo. Ford va a producir del 28 al 30, pero las vacaciones de toda la planta serán del 23 de marzo al 26 de abril. En algunos casos, como este, se busca recuperar estos días, producción perdida en las últimas semanas por problemas logísticos y de abastecimiento de piezas. Nissan cierra sólo los de estas dos semanas y las vacaciones las da en febrero. Toyota trabaja hasta el 4 de enero (salvo los feriados) y licencia al personal desde esa fecha hasta el 17. Fiat corta mañana hasta el 4 de enero y otorgará la semana pendiente en febrero. Está claro que para los autopartistas, lo ideal sería que el cierre fuera coordinado pero las necesidades de cada empresa no lo permiten, lo que suma nuevo inconveniente a un año para el olvido.

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