«La Argentina le brinda a la comunidad internacional una información confiable y transparente sobre la situación sanitaria del país con respecto a la aftosa», afirmó en París el presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Bernardo Cané.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«La Argentina ofrece una información confiable en materia de aftosa con garantías semejantes a la de los países de la Unión Europea (UE) con respecto a la sanidad de sus rodeos y de los productos derivados de la ganadería», aseguró el funcionario en su intervención durante la 77ª Asamblea Anual de la Organización Internacional de Epizootias (OIE), que culminará mañana.
Sin embargo, Cané admitió que la «falta de transparencia» en la información sobre la aftosa afectó la credibilidad del país. Hace exactamente un año, la Argentina había sido reconocida como «país libre de aftosa sin vacunación» en la anterior reunión anual de la entidad, pero el ingreso ilegal de animales enfermos desde Paraguay provocó la reinfección de sus rodeos. Las anteriores autoridades del sector agropecuario, con el apoyo de dirigentes de la producción y de la industria cárnica, optaron por ocultar la existencia de la enfermedad para evitar la pérdida de los mercados internacionales.
Pero la expansión del mal entre los rebaños de diferentes provincias impidió prolongar el ocultamiento, y los funcionarios se vieron obligados a reconocer oficialmente la presencia de fiebre aftosa en el país.
La semana pasada, el SENASA informó desde Buenos Aires que la cantidad de focos ascendía a 817 en todo el país, desde el 12 de marzo, cuando se confirmó oficialmente el primer caso.
Cané expuso el Plan Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa que ejecuta el organismo a su cargo, las medidas adoptadas para circunscribir la epizootia, e informó sobre la existencia de zonas libres de la enfermedad en la Patagonia y las regiones limítrofes con Chile.
El presidente del SENASA destacó también que el programa de control que desde hace una década se desarrolla sobre la salud de animales y humanos permite asegurar que la Argentina está efectivamente libre del mal de la «vaca loca» o Encefalopatía Espongiforme Bovina.