12 de agosto 2002 - 00:00

Alarma por precios máximos a la carne

Los productores ganaderos que nos debatimos todos los días de sol a sombra, estamos realmente preocupados y alarmados por versiones acerca de que el gobierno estudia poner precios máximos a la carne bovina y aumentar las retenciones.

Es un verdadero dislate y despropósito que se quiera nivelar un bache estacional con medidas arbitrarias, retrógradas y regresivas como las antes citadas.

¿Se darán cuenta estos señores que están de paso, que pueden hipotecar el futuro a todos los que todavía quedamos y sufrimos las consecuencias de sus malos manejos?

Para ellos es fácil, se van y nosotros pagamos las consecuencias.

El aumento del precio de la carne no nos sorprende, y se podría decir que hace más real la canasta familiar, esto no significa que cada día no sea más difícil llenar esa canasta.

Veamos lo que ocurrió con el pollo: el precio del mismo subió al mostrador más de 60%, contra sólo 35% de la carne bovina. Esto trajo una disminución en el consumo avícola de casi 9 kg per cápita. Decir que esto no llegará a la carne vacuna, sería aventurado, todo indica que también se resentirá su consumo
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Por ello es vital, reactivar las exportaciones, teniendo un sistema sanitario confiable y estable, de allí que debamos tomar la vacunación contra la aftosa en forma seria y ordenada.

Hacerlo en tiempo será una inversión, tener desprolijidades y/o distracciones en esta materia será fatal.

• Palabra

Los hombres de campo tenemos palabra y hacemos un culto de ella. Cuando vendemos nuestros novillos y el mercado aumenta los entregamos siempre en las condiciones pactadas, de la misma forma cuando el mercado baja y se acordó determinado valor, también nos pagan lo acordado. Por ello hoy nos alarmamos con los fantasmas de precios máximos y/o retenciones.

Reparemos que el actual presidente dijo que no iba a poner retenciones, todos sabemos que ocurrió lo contrario. Esta falta de palabra le impidió ir a la fiesta del campo.

Es de esperar que esta ausencia le sirva para rever las políticas agropecuarias.

El presidente Bush dijo que la principal industria americana es la agropecuaria, ¿ocurrirá esto alguna vez en nuestro país?
Esperamos que sí, para el bien no sólo de nuestro sector sino para todos aquellos que pisen el suelo argentino.

El mayor estímulo que tenemos en la producción es el precio
.

Hoy adecuarse un poco más a la realidad permite seguir en la actividad.

• Implicancias

No nos olvidemos de que de la vaca vive no sólo el ganadero y sus colaboradores, sino es fuente de trabajo para el transporte, para la curtiembre, marroquinería, oficios vitales como molineros, alambradores, profesionales del sector agropecuario, etc. Es la materia prima para la industria frigorífica y láctea, esto conlleva un alto potencial de empleo. Cuando la exportación estaba detenida muchas familias quedaron injustamente en la calle, al recuperar mercados esa gente recobra su dignidad, pues recuperó su empleo.

El gobierno debe saber que nosotros vendemos en pesos y compramos en dólares (semillas, antiparasitarios, vacunas, agroquímicos, etc.)
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Vendemos con IVA de 10,5% y compramos todos nuestros insumos con 21%. Todas estas desigualdades impiden un verdadero desarrollo.


Es más importante y trascendente ocuparse de generar puestos estables de empleo y creación de riquezas que el facilismo de precios máximos.

Si al campo lo dejan hacer y le siguen su ritmo el país se reactivará. El gobierno no debe preocuparse por las ganancias del sector, debe pensar que si no hay renta, no hay actividad, y sin ella no hay salida.

Por ello advertimos que
alterar el libre juego del mercado (oferta y demanda), e intervenirla será un verdadero crimen.

De hacerlo no habrá cárcel suficiente para contener esta atrocidad.

(*) Presidente de Aprocaboa

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