10 de diciembre 2002 - 00:00

Apuntan a recuperar mercados de la carne

La industria cárnica finaliza el año con mercados abiertos que representan 30% de la demanda mundial, «70% menos que los que teníamos antes del rebrote de aftosa o de la meta anhelada de acceder a 100% de los destinos sin restricciones para todo producto de la industria bovina, que estuvo cercana cuando la Argentina fue declarada zona libre de aftosa sin vacunación», según indicó la Asociación de Industrias Argentinas de la Carne.

«Después de un año de mercados cerrados para las exportaciones de carne bovina por el reingreso de la aftosa en el país, en febrero se reabrió la Unión Europea y luego le siguieron otros mercados», indicó.

En un informe de coyuntura y balance del sector, la entidad subrayó que la apertura fue «muy lenta, con grandes limitaciones para productos aun en las plazas recuperadas, lo que limita la posibilidad de beneficiarse con la captura de mejores precios del mercado global».

Se terminará este ejercicio exportando unas 350 mil toneladas por unos 480 millones de dólares, es decir 40 por ciento menos que lo exportado anualmente antes del cierre y una tercera parte del potencial que tiene el país si se libera de la aftosa y se alcanzan adecuados niveles de competitividad.

«La desaparición de nuestras carnes de los mercados en el circuito aftósico dio lugar a que otros proveedores tomaran posición dominante», aseguró la AIAC. La ocupación del tradicional mercado en la Unión Europea por Brasil y la pérdida de diferenciación de las carnes argentinas, hoy carnes de Sudamérica, «es sin duda uno de los daños más graves que registramos en 2002 como resultado de la equivocada política sanitaria local», puntalizó.

El producto argentino fue artificialmente abaratado durante los primeros cinco meses de la actividad como resultado de la devaluación del peso, lo que colocó el precio del ganado para faena en niveles inferiores a los 40 centavos de dólar por kilogramo vivo, cifras muy inferiores a las de nuestros principales competidores (Brasil y Uruguay). Sin embargo, la reducción de la oferta de novillos de exportación hizo desaparecer esa ventaja competitiva.

El alto precio de los granos y la incertidumbre sobre políticas domésticas contribuyeron a esta escasez.
Entre estas últimas, la negativa a ajustar los balances por inflación aumentó la retención de ganado y la comercialización informal, lo que distorsiona artificialmente la actividad y atenta contra el interés nacional, aseguró.

Competitividad

Por su parte, los mercados externos mostraron un comportamiento desfavorable, lo que se reflejó en un caída de 20%/30% de los valores FOB.

«En cuanto a los
factores estructurales que sistémicamente erosionan la competitividad, motivo de reclamos históricos del sector, los mismos permanecen intactos y en algunos casos agravados», destaca el documento. En este sentido, recordó que «los altos costos de transacción, la inseguridad jurídica, la vuelta a modelos de intervención cambiaria, la falta de financiamiento y la presión impositiva en la que se reinscribe en 2002 la reposición de los derechos de exportación configuran un modelo agroindustrial que continúa penalizando las inversiones y la actividad exportadora».

Para el próximo año, la entidad aseguró que el sector tiene un gran potencial. No obstante, recordó que la condición sanitaria (aftosa, baja credibilidad en la certificación), sumada a la baja competitividad sistémica, le cuesta al sector entre 700 y 1.000 millones de dólares anuales. «Aspiramos a recuperar el tiempo perdido, fortalecer lo logrado en el plan de erradicación de la aftosa, cooperar regional-mente pare su eliminación del Mercosur y Bolivia, recobrar más mercados y mejorar la deteriorada competitividad internacional de nuestros productos.» Asimismo, indicó que elaborarán una propuesta al nuevo gobierno que consistirá en un programa dirigido a mejorar la competitividad mediante medidas de políticas públicas que remuevan numerosos obstáculos originados en deficiencias del Estado en los tres ámbitos de la administración (Nación, provincias, municipios). En este sentido, la reformulación de la política impositiva, el control de la evasión en todas sus modalidades, la desregulación de la actividad y la armonización de los servicios sanitarios están entre las prioridades de la agenda.

«En resumen, en 2003 tendremos que sumar esfuerzos del sector público y privado para construir un modelo de crecimiento en el marco de un plan realista que nos permita aprovechar las oportunidades del mercado global, que cuente con amplio consenso y, sobre todo, con la voluntad para remover los crónicos obstáculos, todos ellos de origen doméstico, que impiden la expansión del sector», concluyó la AIAC.

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