Argentina obtendría en 2003 su mayor cosecha de trigo en una década, calculada en 17 millones de toneladas, favorecida por la devaluación del peso que transformó en lucrativas las exportaciones de granos, según un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
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Dicho volumen sería un 9,7 por ciento mayor a las 15,5 millones de toneladas previstas por el USDA para la actual cosecha de trigo en Argentina, destacó el organismo norteamericano. El informe de la USDA proyecta una ganancia de por lo menos 50 dólares por hectárea, más alta que la de enero último cuando el país abandonó la paridad uno a uno con el dólar.
Un peso devaluado frente a la divisa estadounidense significa que los agricultores argentinos perciben más por su trigo, el cual es vendido internacionalmente en dólares. Además, la previsión de aumento en la cosecha de trigo mejorará el superávit comercial argentino, cuya mayor parte es obtenido en transacciones con Brasil, su principal socio en el Mercosur.
El trigo argentino compite con el de Estados Unidos, Australia y Canadá. Hoy, con su publicación en el Boletín Oficial, el gobierno argentino oficializó su decisión de duplicar los impuestos a las exportaciones de trigo y otros granos en un 20 por ciento, de manera de controlar el precio dentro del mercado interno y lograr financiación para las arcas del Estado.
De acuerdo al informe del USDA, Argentina depende del ingreso de las exportaciones para evitar una mayor devaluación de peso. Los crecientes costos para plantar trigo podrían obligar a los productores a sembrar otras oleaginosas, particularmente la soja, de la cual Argentina es el mayor productor mundial.
"Los costos de producción están en torno a 200 dólares por hectárea, mientras que los de soja están en menos de 100 dólares por hectárea", consignó el USDA.
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