14 de febrero 2005 - 00:00

Aumentan operaciones en el mercado de carbono

Siete años después de su nacimiento, el Protocolo de Kioto, acuerdo internacional para reducir emisiones de gases contaminantes, entrará en vigencia el próximo 16 de febrero, luego de que Rusia ratificara oficialmente su adhesión.

El compromiso implica una obligación jurídica, que involucra a treinta países industrializados a cumplir los objetivos cuantitativos para reducir o limitar sus emisiones de los seis gases principales, causantes del efecto invernadero. La meta es reducir en 5,2% entre 2008 y 2012 las emisiones de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O); además de los tres gases fluorados, o sea, hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), respecto de los niveles registrados en 1990.

La reducción general de las emisiones de estos gases se divide por grupo de países y, además, son negociables. Así, por ejemplo, para la Unión Europea se estipula 8% de reducción general, pero Alemania reduciría 21%, mientras, por el contrario, países menos industrializados como Irlanda o Portugal podrían aumentar sus emisiones.

El mercado internacional del carbono pasará a ser una realidad jurídica y práctica
. El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), descrito en el artículo 12 del protocolo, permitirá a los países industrializados financiar proyectos que generen reducciones de las emisiones de esos gases en países en vías de desarrollo y economías en transición, y de esa manera adquirir créditos de carbono, como si hubiesen sido producidos en territorio propio. Los gases de efecto invernadero son un fenómeno de repercusión planetaria, se emiten en cualquier lugar de la tierra y la afectan en toda su integridad. Pero existe una sustancial diferencia de costos entre los países desarrollados y los que no alcanzan ese estatus para la captura o la disminución de emisiones. Se calcula que la disminución de emisiones de una tonelada de carbono en un país desarrollado cuesta entre 25 dólares y 150 dólares la tonelada. En cambio, en los países en desarrollo, la disminución de emisión de una tonelada está en promedio en unos 5 dólares. Esta diferencia de costos es, precisamente, la que genera el mercado de carbono, donde intervienen tanto el sector privado y los gobiernos de los países de la OECD, que tienen como objetivo apoyar y generar proyectos de reducción de emisiones en los países en desarrollo. Concretamente, esto significa que una empresa argentina que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a emitir menos, generando de este modo beneficios tanto económicos como ambientales.

Si un proyecto captura o evita la emisión de estos gases, puede postularse en el Fondo Prototipo de Carbono (FPC) del Banco Mundial, y generar Bonos de Carbono, que se pueden transar en el mercado mundial. Este fondo, que comenzó a operar en el año 2000, es una sociedad de la que ya participan 17 compañías y seis gobiernos, y cuenta con la administración del Banco Mundial.

• Transacciones

A pesar de que el Protocolo de Kioto no está todavía vigente, según datos del Banco Mundial, ya se han realizado más de 1.200 transacciones, que se concretaron entre los años 1998 y 2004. Estas operaciones totalizan al menos 300 millones de toneladas de dióxido de carbono negociadas. El principal país comprador es Japón con 41%, le sigue el Fondo de Carbono del Banco Mundial con 24%, Holanda con 23%, y luego figuran EE.UU., 3%; Canadá, 3%; Australia y Nueva Zelanda, 3% y otros países con porcentajes menores.

El mercado mundial de carbono representauna fuente de ingresos absolutamente novedosa, que ofrece a los países en desarrollo y a los organismos dedicados a la conservación ecológica, un instrumento para financiar la ampliación de sus áreas ecológicamente frágiles, además de posibilitar mejoras en la situación económica y política de muchas de sus zonas rurales, aumentando así la rentabilidad de algunas actividades actuales
.

De acuerdo con un estudio realizado por la
Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el sector agropecuario, el agroindustrial y el forestal argentinos tienen grandes posibilidades, a través de varias opciones, de contribuir en las reducciones de emisiones.

Entre ellas podríamos mencionar la posibilidad de
la reducción de emisiones de metano en los bovinos, ovinos y en los arrozales; luego, la reducción de la emisión de óxido nitroso por aplicación de fertilizantes nitrogenados, la sustitución de combustibles fósiles mediante la producción y uso de biocombustibles como fuente de energía renovable, y de suma importancia, el secuestro de dióxido de carbono del aire, para fijarlo en forma de biomasa a través de la fotosíntesis mediante el manejo silvicultural de los bosques nativos existentes, junto a la promoción de la creación de nuevos bosques mediante forestaciones y reforestaciones en áreas donde no existen árboles. Las posibilidades son amplias, pero para que esta oportunidad pueda aprovecharse en toda su dimensión, la prioridad es promocionar y difundir este mercado, y de este modo, brindar información adecuada para los posibles participantes. Lo ideal sería diseñar, ejecutar y monitorear proyectos con el menor costo posible, evitando la perpetua dependencia externa, ya que, como se sabe, esta posición juega en contra del desarrollo sustentable.

• Características favorables

La Argentina es un país en vías de desarrollo, con un territorio sumamente extenso, y además cuenta con un clima que le otorga una proporción de áreas agrícolas y forestales muy superior a la del promedio del resto las naciones en desarrollo.

Por estas razones, y teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, podría captar un porcentaje elevado de esta promisoria actividad.

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