22 de septiembre 2001 - 00:00

Avanza estrategia de empresas para la "nueva agricultura"

Maximizar la eficiencia del campo argentino a través de la creación de productos con mayor valor agregado, nuevos sistemas de distribución y la incorporación de biotecnología para una mayor protección de cultivos son algunas de las tendencias de la nueva agricultura en materia de estrategia empresaria.

Este será uno de los temas que se abordarán en el Segundo Congreso «Perspectivas Agrícolas 2002», organizado por la consultora Agri-PAC de Pablo Adreani, que se realizará el 26 de setiembre en el Hotel Inter-continental Buenos Aires.

Un caso que se analizará en dicho seminario es sobre el valor agregado de las semillas.

Renessen, un joint venture entre las empresas Monsanto y Cargill, desarrolla actualmente productos personalizados que mejoran la funcionalidad de los cereales, oleaginosas y otros cultivos. El gerente general de la firma en la Argentina, Axel Hinsh, afirma que «el objetivo de la compañía es darle valor agregado a las semillas de maíz y de soja para que el productor logre cultivos con calidad diferenciada».

«Nuestro maíz de alto valor (MAV) -afirma Hinsh-tiene 15 por ciento más de proteínas y el doble de aceite, por lo que el productor, al entrar en el mercado, no está vendiendo sólo el peso del producto sino también más aceite y más proteínas».

«Los destinos principales de las obtenciones son la cría de pollos y cerdos. En este momento estamos tratando de desarrollar la demanda para luego fortalecer la oferta de los granos»
, concluye Hinsh. Cuando la biotecnología brinda las herramientas necesarias para mejorar las semillas, también es importante el tratamiento y el cuidado de la sanidad de las mismas para obtener mejores cultivos. El director de la división agrícola de Bayer, Marc Reichardt, presentará la experiencia de la firma en «El tratamiento de semillas y la agricultura del futuro».

Protección

Bayer sostiene que la introducción de la biotecnología en la semilla provoca la necesidad de crear diferentes formas de protección, para que el cultivo no pierda la ganancia que el desarrollo biotecnológico le brinda al grano. Según la experiencia de la compañía, el papel del curasemillas es cada vez más importante para el tratamiento y el cuidado de las obtenciones, ya que si éstas se protegen adecuadamente el productor conserva su valor agregado.

Un dato que resalta la importancia de estas acciones es que el mercado mundial de productos para el tratamiento de semillas fue en 1998 de 720 millones de dólares y se estima que crecerá a 980 millones en 2004. De este mercado 30 por ciento corresponde a los países de América latina, principalmente a Brasil y la Argentina.


La distribución de insumos y semillas es otra parte importante de la cadena productiva. En abril de 2000 Monsanto cambió su sistema de llegada al productor. La compañía trocó el viejo modelo, donde el distribuidor en realidad era un revendedor, por un sistema de distribuidores exclusivos donde buena parte de la facturación es directa.

«El nuevo modelo -afirma
Carlos Becco, director de marketing-prestigia la labor del distribuidor porque mejora la comunicación y los estándares de los servicios».

«El objetivo central es mejorar la rentabilidad de las PyMEs agropecuarias al mejorar servicios y costos de producción», sostiene Becco, quien resalta que «el modelo de Monsanto apunta a un sistema de franquicias donde el productor tiene asegurado un mismo estándar de calidad en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, o La Pampa».

Estos son sólo algunos ejemplos de las muchas empresas que trabajan para maximizar la eficiencia del campo argentino. Ellas, con todas sus novedades y sus proyecciones para el futuro participarán en el Segundo Congreso «Perspectivas Agrícolas 2002».

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