El estado brasileño de Paraná, limítrofe con la Argentina, comenzará mañana a sacrificar ganado que podría estar afectado por la fiebre aftosa, casi cinco meses después de que el primer caso de la enfermedad fuera detectado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tras una intensa disputa entre el gobierno federal y ese Estado brasileño, que niega la presencia del virus en su territorio, mañana comenzará la eliminación de las casi 6.300 cabezas de ganado.
Los productores aceptaron la medida por razones comerciales -Paraná pierde actualmente más de 2 millones de dólares por día por el embargo a su carne-, ya que para retomar las exportaciones es necesario sacrificar el ganado amenazado.
Sin embargo, los productores advirtieron que realizarán la autopsia de algunos animales abatidos y, si el examen demuestra que no estaban enfermos, entablarán una querella contra el Ministerio de Agricultura brasileño.
Los animales, que pertenecen a siete establecimientos ganaderos, la mayoría en la región noroeste del estado, serán eliminados con rifle sanitario, a cargo de la policía militar.
Los primeros focos de aftosa en Brasil aparecieron en octubre último en el estado de Mato Grosso do Sul, y luego el gobierno federal afirmó haber detectado casos también en el estado fronterizo de Paraná.
Dejá tu comentario