San Andrés de Giles (especial) - La promoción de la carne porcina en el mercado interno y el aumento de la producción para poder exportar a diferentes mercados, son los objetivos principales de los productores. A pesar de la reconversión que se dio en el sector, «todavía quedan muchas cosas por hacer, como estandarizar la producción para poder salir a venderle al mundo», explicó Marcelo Wolman, presidente de la empresa de genética Pigs Ranch y tesorero de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP).
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En este sentido, Juan Uccelli, presidente de la entidad aseguró que el país tiene un gran potencial para ser un importante productor de porcinos e hizo hincapié en el Plan de Erradicación de la Peste Porcina, que se puso en marcha a principios de este mes. Según explicó Uccelli, la Argentina aspira en el año 2003 a lograr el reconocimiento de país libre de la enfermedad para comenzar a exportar, como parte de un plan de recuperación de la actividad. El proyecto implica incrementar la producción de chacinados y el consumo de carne en el mercado interno mediante una campaña de promoción en carnicerías, restoranes y escuelas de cocineros.
Wolmann indicó que la tendencia mundial es que paulatinamente están desapareciendo los pequeños productores para dar lugar a los grandes criaderos de ciclo completo, con más de 2.000 madres cada uno.
Durante una recorrida por el establecimiento Constanzo, dedicado a la reproducción y crianza, ubicado a unos pocos kilómetros de San Andrés de Giles, Uccelli indicó que la Argentina tiene apenas 140 mil madres, al igual que Chile, mientras que Brasil cuenta con 2.500.000 reproductoras y es un importante exportador.
• Modelos
El dirigente precisó que para lograr el crecimiento de la actividad hay cuatro modelos a aplicar. Una opción es que haya grandes productores con 20 mil o 30 mil animales y que sean los únicos proveedores de la industria, que a su vez se concentra en dos o tres firmas, tal como es el modelo de Chile.
Otro sistema consiste en la integración vertical, tanto de proveedores de insumos, de alimentos, productores, industria y exportadores, en el cual, no se va a buscar a productores si no a los cerealeros que tengan la comida. La cuarta posibilidad es la del productor propietario de carnicerías y de una planta de chacinados.
La entidad que agrupa a los empresarios del sector denunció la venta de porcinos brasileños a la Argentina por debajo del costo de producción, constituyendo un dumping en detrimento de la actividad local. A través de la promoción, se aspira a que en 2003 el consumo de carne en el mercado interno aumente a un kilo por habitante, ya que el actual promedio de 3,5 kilogramos es escaso ante los registros de otras naciones, como Brasil, donde el promedio es de 20 kilogramos por persona, o en comparación con los estadounidenses que consumen 35 kilogramos por año. Sin embargo, la Argentina es el cuarto consumidor de jamón en el mundo, luego de España, Italia y Francia.
Tanto en los Estados Unidos como en el Brasil hay una fuerte campaña de promoción, que llevó a duplicar el consumo de carne porcina.
A pesar de no contar con el presupuesto que se requiere para una campaña masiva de promoción, Uccelli confía en los cursos y demostraciones que se desarrollan en restoranes, carnicerías y escuelas de chefs. Aunque aclaró que «muchos tienen «prejuicios» sobre los cortes y formas de preparación de la carne porcina.
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