24 de agosto 2004 - 00:00

Buscan mejorar el precio de leche con una "pizarra"

En el marco de un nuevo encuentro del Foro Nacional de Lechería que tuvo lugar la semana pasada en Rosario, presidido por el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, Miguel Campos, los diferentes integrantes de la cadena láctea, productores, industriales y representantes del gobierno nacional y provincial acordaron impulsar un plan de trabajo destinado a otorgarle el mayor grado de transparencia a la relación comercial entre las partes.

Se acordó que la SAGPyA trabaje en la generación de un precio pizarra para la leche.
Esta determinación es una respuesta a los constantes reclamos de los productores lecheros, que acusan a las industrias lácteas de abusar de su posición dominante en el mercado para fijar arbitrariamente los precios que pagan. El reclamo suena justificado, porque el sector carece de un mercado concentrador como tiene la mayor parte de los productos agropecuarios y en el cual, si bien no se canaliza el total de la producción, se genera un precio de referencia que refleja el libre juego de oferta y demanda. Obviamente, el valor se convierte en una referencia obligada para todas las transacciones que se realizan fuera de ese mercado concentrador. Por el contrario, las transacciones entre el productor de leche y la industria no siguen este camino, así, nunca llega a generarse un precio de mercado que refleje la situación y sea de público conocimiento.

Para implementar los precios pizarra se deberá comenzar por fijar los estándares.
En consecuencia, el Foro otorgó prioridad al estudio e implementación de un sistema que determine cuáles serían los parámetros de composición y calidad de la materia prima, cuestión clave para definir el precio y que se efectuaría a través de laboratorios independientes. Luego, se destacó la necesidad de buscar un sistema de liquidación única para el pago a los productores y, también, la importancia de la definición de una leche de referencia.

Esta iniciativa, si bien otorgará mayor poder de negociación a los productores, tiene sus bemoles debido a la diversidad de factores en juego, siendo uno de los principales las disímiles tasas de ganancia entre las diversas industrias lácteas, en función del tamaño de la empresa, el mercado que abastece y los productos que elabora. Por ejemplo, la elaboración de leche en polvo para exportación es, en la actualidad, una de las actividades con mayor rentabilidad dentro del sector y, consecuentemente, existen condiciones para pagar más por la materia prima. Además, en las distintas regiones hay diferentes relaciones de oferta y demanda, y la distancia relativa hacia los centros de consumo adiciona costos de transporte.

Otra función del gobierno sería controlar el mercado negro de productos lácteos, porque hay operadores que pagan un valor más elevado a los tamberos por la sencilla razón de que no pagan impuestos. De este modo se afecta el correcto funcionamiento del mercado y quienes cumplen con las normas impositivas resultan damnificados.

Algunos operadores estiman que si bien estos precios de «pizarra» servirían como referencia para que los productores puedan hacer un seguimiento del mercado y discutir con más argumentos sus pretensiones, es difícil predecir hasta qué punto se podrá evitar que las industrias, con todas estas variables, sigan siendo las fijadoras de precios.

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