4 de noviembre 2002 - 00:00

Cambios para el mercado internacional de granos

Seguramente asistiremos a cambios importantes en el presente ciclo agrícola. El mundo se está acostumbrando a bajos precios en los mercados de materias primas y esta tendencia tiende paulatinamente a modificarse. El índice CRB que mide una canasta de 17 futuros de materias primas que cotizan en las plazas de los EE.UU. ha registrado un importante piso en enero de este año, por encima de su mínimo anterior de 1999 iniciando una sostenida tendencia alcista a partir de ese momento, indicando que lo peor en términos de precios de los «commodities», habría quedado superado.

En los cereales en general, y en las oleaginosas en particular, esta situación se torna relevante. La producción de soja ha disminuido en uno de los dos focos más importantes de atención del mundo: los Estados Unidos. En el otro hemisferio comienza a sembrarse y el mundo se concentra en la marcha de esta actividad. Además, la producción de semillas oleaginosas con alto contenido oleico ha disminuido en las últimas tres campañas mundiales. Como resultado, el incremento en las disponibilidades mundiales de soja ha sido absorbido.

Para la próxima campaña el USDA pronostica un ligero incremento en la producción mundial de girasol y anticipa además un crecimiento en la producción de las oleaginosas arbóreas como la copra y la palma. Resultará imposible seguir manteniendo el crecimiento anual en el consumo de soja de los últimos años, que creció 11,5 millones de toneladas en cada uno de los últimos dos ciclos agrícolas. Solamente el importante crecimiento de la producción mundial pudo haber permitido esta situación sin haber hecho crecer sustantivamente los precios de los aceites y las harina proteicas de origen vegetal.

• Producción

Sudamérica está llamada a proveer una mayor participación en soja a nivel mundial. Desde 1997 hasta este otoño, la producción conjunta de Brasil y la Argentina creció en 21 millones de toneladas o en 40%. La producción norteamericana creció solamente 5,5 millones o 7,5% durante el mismo período. Esta tendencia se agudizará durante esta campaña: en los EE.UU. la producción declinará 6,45 millones de toneladas y se prevé un crecimiento de algo más de 10 millones de toneladas para toda la región sudamericana. La próxima campaña será entonces la primera en la que la producción combinada de Brasil y nuestro país superará a la norteamericana.

Otro dato curioso: la campaña 2002/'03 de soja en los EE.UU. resultará la primera en 50 años, además de la de 1972/'73 en la que los stocks finales de este producto declinan por cuarta temporada consecutiva.

También el dólar norteamericano se mantiene flojo en relación con el resto de las monedas, luego de haber alcanzado un pico en enero de este año. Toda baja de la moneda norteamericana en las diversas plazas internacionales alimentará la idea de consolidación en las materias primas, que se expresan en esta moneda. Del mismo modo, bajas tasas de interés internacionales estimulan el consumo y el almacenamiento de granos.

El mundo se acostumbró entonces a percibir al mercado de soja bajo dos características que no necesariamente se seguirán repitiendo:
1- Una constante disponibilidad de soja en el mundo, localizado en dos regiones muy determinadas - los EE.UU. y Sudamérica- que proveen al mundo de un buen caudal de mercadería dos veces al año (una entre noviembre y enero; otra entre mayo y julio) y que han permitido una constante e importante expansión en el consumo global. 2- El mundo creció en su demanda y no racionó los consumos porque estas disponibilidades se lanzan al mercado a precios bajos, de acuerdo a la media histórica. Los precios de las oleaginosas reconocieron un período de bajas en los precios entre 1997 y hasta fines de 2001. La amenaza de no poder contar con las existencias a las que el mundo se ha acostumbrado determinará mejoras importantes en los niveles de precios. Las subas de precios que se registraron esta temporada en los mercados de granos forrajeros y trigo contribuirán también a encontrar un mejor nivel de precios ante cualquier complicación de los cultivos en esta región.

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