La rápida puesta en marcha de las obras de la Cuenca del Salado para reincorporar más de 5 millones de hectáreas inundadas a la actividad agropecuaria será la mejor señal para ratificar el compromiso con los sectores de la producción, afirmó el presidente de la Confederaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Mario Llambías. El dirigente señaló que «a pesar de las dificultades financieras, sabemos que hay buena disposición para reestructurar un crédito del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) por unos 100 millones de dólares para encarar cuanto antes las obras de la Cuenca del Salado». «Entramos en una temporada en que las aguas bajan por disminución de las lluvias y aumento de la evaporación y es la época ideal para iniciar los trabajos que demandarán unos tres años de actividad», agregó Llambías. El desarrollo de las obras, que incluyen el ensanchamiento del Río Salado y la apertura de un canal al sur de la Ruta 5, permitirá el escurrimiento de unas 5 millones de hectáreas de tierras productivas de la provincia de Buenos Aires y otras 150 mil de La Pampa además de aliviar la situación de la laguna La Picasa de Santa Fe y de zonas inundadas de Córdoba.
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