«En estos momentos, se están registrando los precios más bajos de la hacienda bovina en la historia del país. El productor recibe por kilo vivo de novillo -tras descontar los gastos pertinentes-el equivalente al valor de un litro de gasoil. La depreciación del producto desde principios de año orilla 30 por ciento, ya que el precio descendió en los últimos días por debajo de 0,70 de peso por kilogramo.» El análisis corre por cuenta de la Federación Agraria Argentina: «Esta realidad de uno de los rubros más importantes en la economía agropecuaria -y de alta significación para el país-se suma al duro proceso de depresión económica que vienen sufriendo los productores, y sobre el cual desde esta organización se viene reclamando insistentemente, presentando, incluso, propuestas de políticas integrales que modificarían el actual rumbo adverso», sostienen.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En consecuencia, la entidad sostiene que «resulta inexplicable la inacción oficial sobre aspectos que le conciernen y que podrían revertir o, por lo menos, atenuar», y reclama:
•Que el SENASA esclarezca en el orden internacional sobre los esfuerzos del país y los productores para controlar el rebrote de la fiebre aftosa y los avances alcanzados hasta el momento.
•Regularizar la asistencia financiera al mismo organismo para que la vacunación antiaftosa no sea una carga más para el productor.
•Que la Cancillería ponga en marcha una incisiva política comercial y de extensión de las bondades de nuestras carnes en el exterior para estimular las exportaciones.
•La urgente sanción por el Congreso Nacional del Instituto de Promoción de las Carnes.
•El financiamiento extraordinario frente a la emergencia para recuperar el stock de vientres y aumentar el promedio de peso de los novillos destinados a faena.
•Adoptar políticas activas de recuperación del mercado interno, ya que otra de las razones fundamentales de los precios actuales de la carne es la menguada capacidad adquisitiva de los argentinos, fruto de la prolongada recesión y de las equívocas políticas económicas que la prolongan y acentúan.
Dejá tu comentario