21 de septiembre 2004 - 00:00

Carnes: se esperan ideas de promoción

Ser un país con forma de costeleta no nos exime de algunas obligaciones y comentarios. Pensar que la producción y comercialización de carne en la Argentina no necesita de posicionamiento y promoción es un grave error.

Es hora de que los argentinos, sin distinción de ningún tipo, tengamos el orgullo y la satisfacción de que en nuestro país se produce una carne bovina de excelencia. Esto tiene que ser motivo de instalar el concepto de orgullo nacional por nuestras vacas, y no pesar o malestar nacional.

De ahí la importancia de enseñar la utilización de distintos cortes vacunos, que deberán llegar a todos nuestros connacionales.

Es fundamental estimular el aprovechamiento integral de la res y saber direccionarla convenientemente a cada consumidor.
En síntesis, a cada corte hay que buscarle un novio.

El conocimiento de las amas de casa modernas del uso de los distintos tipos de carne, posibilidades y aprovechamiento, conjugados con la confección de recetas prácticas y económicas, no vendrá por la providencia divina, sino por una correcta difusión y clases prácticas con la promoción correspondiente que posibilitará que mayor cantidad de gente coma más y mejor.

¿O acaso alguien puede discutir el rendimiento de la carne vacuna en la olla?

Tal vez en las ciudades se ignora que la vaca, hoy, es un elemento colonizador. Donde ella se encuentra, hay una familia que la cuida, trabaja dignamente y habita, dando lugar a un sinnúmero de oficios y trabajos relacionados con ella.

No hay ni habrá robots para reemplazar a los hombres en los frigoríficos. Esto es una fortaleza y debería servir para incrementar y fomentar esta actividad.

Luego de la devaluación, nuestro país es visitado cada vez por mayor cantidad de extranjeros; desaprovechar la presencia de ellos para promover nuestras excelencias nos parece un desatino.


De allí que en febrero de 2004, propusimos y reiteramos ahora, que en todos los hoteles sin distinción de estrellas debería haber folletería con nuestras carnes, nuestras vacas, praderas, frigoríficos, en fin, todo lo que nos hace distintos e inigualables. Pero no por ello nuestros visitantes tienen la obligación de conocerlo. De allí de aprovechar esto con convenios marco entre el IPCVA y la Secretaría de Turismo.

Tampoco habría que dejar de utilizar las posibilidades que dan los vuelos de cabotaje para suministrar somera y divertida información de nuestras carnes y producción.

A propósito de divertido, si Colombia paseó con Juan Valdez y su burro y su café por el mundo, con excelentes resultados, nosotros
deberíamos crear un personaje, mascota, con nuestra carne. Para ser utilizado en el país y en el universo. Dicho personaje debería salir en tiras de diarios locales, revistas, televisión, etcétera. ¿Qué les parece «Bifito»? En nuestro medio tenemos excelentes artistas que le podrían dar vida, por citar algunos, Fontanarrosa, Nick, etcétera.

Aprovechar los eventos o acontecimientos internacionales que ocurren en el país son oportunidades únicas que no pueden ser dejadas de lado, como por ejemplo, el próximo Congreso Internacional de la Lengua Española que se llevará a cabo en la ciudad de
Rosario, en el cual se debería ofrecer a los visitantes degustaciones e información sobre las bondades de la carne argentina.

Vemos con asombro que en la Argentina irrumpen costumbres foráneas como el Día de Brujas, San Valentín, etcétera. Es inaudito que no tengamos un día clave y emblemático de
«La Ganadería y su Carne».

De allí que con una adecuada instrumentación debe ponerse en marcha el Día Nacional del Bife (o de la vaca), seguramente dentro del marco del IPCVA, que con una apropiada promoción se logrará.


Anteriormente, citamos hoteles y aviones para suministrar información. También sugerimos taxis con obleas o pancartas en grandes ciudades por su gran efecto multiplicador. Todas las estaciones de peaje en rutas nacionales y provinciales, subtes, trenes, puertos, etc. deberían ser utilizadas para posicionar nuestras carnes.

La gente no tiene la obligación de saber todas las bondades, posibilidades y cualidades de la
carne bovina argentina. Pero sí, nosotros tenemos el deber de hacerlo. Evidentemente, la promoción interna correcta, adecuada y bien direccionada es una posibilidad para lograrlo.

Desconocer esto es atentar contra la ganadería argentina en su conjunto.

(*) Presidente de Aprocaboa

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