Clima en Brasil marca tendencia del mercado
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El volumen de cosecha sojera en Sudamérica ya no será el que se preveía pocas semanas atrás. El clima seco recorta permanentemente los rindes.
A los problemas climáticos en Sudamérica, hay que añadir la fortaleza de las monedas locales de la región contra el dólar. Por ello es muy probable que no observemos un flujo de mercadería similar al de la temporada pasada, a no ser que el rally persista y permita lograr cotizaciones aun más acomodadas que las actuales.
1) Los precios de los principales granos, en términos de dólares constantes, se encuentran aún muy bajos y esta circunstancia podrá determinar mayor demanda.
2) Cíclicamente, los precios tienden a estabilizarse -e incluso mejoraruna vez transcurrido el mes de febrero.
3) La promesa de una importante producción en esta parte del mundo ha determinado una conducta cauta por parte de los compradores, que han venido realizando compras «de la mano a la boca». Si la demanda comenzase a inquietarse por un escenarioalgo más pesimista en Sudamérica,o alguna complicación en la productividad norteamericana, el proceso de compras se acelerará, impulsando los precios más hacia arriba.
4) En general, se había generado un clima extremadamente negativo en torno a las cotizaciones de los granos, cuando otros commodities habían mantenido o mejorado su nivel de precios, como los futuros de energía, metales y monedas. El índice CRB (Commodity Research Bureau), que está integrado por 17 materias primas cuyos futuros cotizan en mercados de EE.UU., registró la cotización más alta desde el mes de abril del año 1981.
5) La mayoría de los operadores afirma que estamos negociando en base al clima de Brasil y que el arribo de lluvias puntuales a esas zonas podrán desplomar nuevamente las cotizaciones. Sin perjuicio de ello, preferimos adherir a la teoría que habla de un cambio en la percepción que el mercado tiene sobre el próximo escenario productivo mundial, de amplias disponibilidades pero de un sostenido crecimiento en el uso de ellas.
Por supuesto, no estamos hoy en presencia del mercado del año anterior, cuando las producciones regionales se encontraban comprometidas y EE.UU. venía de un fracaso en su cosecha de soja, pero seguramente las buenas condiciones de esta campaña se habían ya descontado en las cotizaciones que reinaban hace tres semanas. Esta circunstancia permite, en todo caso, una excelente posibilidad para fijar precios de soja en niveles aceptables de rentabilidad y permiten también poder retener aquellos cultivos que persisten con precios deprimidos, como el maíz.


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