27 de mayo 2005 - 00:00

Controversia en EE.UU. por promoción de carnes

El Tribunal Supremo de Estados Unidos falló a favor de lascuotas de la industria ganadera que solventan campañaspublicitarias de consumo.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos falló a favor de las cuotas de la industria ganadera que solventan campañas publicitarias de consumo.
Washington (Bloomberg) - El Tribunal Supremo de Estados Unidos falló a favor de las cuotas de la industria ganadera que solventan una campaña publicitaria pro consumo de carne de vacuno, al rechazar los argumentos de que el programa viola el derecho constitucional a la libertad de expresión.

Los jueces dijeron que las cuotas vinculantes de u$s 1 por cabeza de ganado sufragan un programa válido de «expresión gubernamental», dirigido por el Departamento de Agricultura. El fallo por votación de 6-3 desestimó la decisión de un tribunal de apelaciones en contra de las cuotas, y devuelve el caso al tribunal inferior para que éste considere otros argumentos en contra de las cuotas.

«Estamos muy contentos», dijo Jim McAdams, presidente de la National Cattlemen's Beef Association, la asociación nacional de ganaderos de Estados Unidos, que representa a 1 millón de ganaderos y otros hacendados. «Es una victoria para todos los productores que quieren que se siga estimulando la demanda con esfuerzos en materia de sanidad, alimentación y promoción ganaderas».

La decisión refuerza los alegatos a favor de un programa similar de la industria porcina y que un tribunal inferior había declarado inconstitucional, así como también las cuotas promocionales con que se gravan la leche, los huevos, el algodón y la soja en Estados Unidos.

En conjunto, los productores de 17 sectores de la agricultura estadounidense pagaron u$s 693,2 millones en cuotas vinculantes en 2003. Nada más en el sector de carne de vacuno, que genera u$s 170.000 millones anuales, los productores e importadores pagaron u$s 83,6 millones durante el ejercicio fiscal 2003 para anuncios, investigación científica e instrucción del público.

La Livestock Marketing Association, la asociación de mercadeo de ganado, entidad que recurrió en contra de las cuotas, dijo estar «muy decepcionada» con la decisión.

•Disensión

Los gravámenes ganaderos dividieron al sector. La American Farm Bureau Federation y otros 50 grupos defendieron el programa, al que atribuyen que se haya detenido una merma de 20 años en la demanda de la carne de vacuno. El gobierno del presidente George W. Bush también apoyó el programa, que se estableció mediante la Beef Act, la ley de carne de vacuno, de 1985.

Otros miembros del sector combatieron las cuotas, diciendo que los anuncios publicitarios creaban la impresión errónea de que toda la carne de vacuno es igual. La campaña se titula «Beef: It's What's for Dinner» (Carne de vacuno: es lo que hay para la cena). El grupo que entabló la demanda contra el programa comprendía productores de ganado vacuno alimentado con granos, producto que, según ellos, es más sabroso y sano que la carne importada, que suele venir de reses apacentadas.

El juez Antonin Scalia, autor del fallo de la mayoría del Tribunal Supremo, rechazó los argumentos de que las cuotas suponían una ilícita «subvención obligada». Scalia dijo que el caso era distinto de los fallos anteriores del Tribunal Supremo que absolvieron a los trabajadores de tener que sufragar las actividades políticas de sus sindicatos, y a los abogados de tener que costear los trabajos políticos de sus colegios.

Contrario a esos casos, los anuncios sobre la carne de vacuno suponen una expresión del gobierno, escribió Scalia. «El mensaje que se consigna en las promociones cárnicas es de principio a fin el mensaje sentado por el gobierno federal», escribió el juez.

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