13 de octubre 2000 - 00:00

¿CONVIENE COMERCIALIZAR TRIGOS DE ALTA CALIDAD?13/10/2000

  Escribe Ricardo Baccarín

 Analista del mercado de granos

 

 

Hacepocos días, en una jornada técnica realizada en la Bolsa de Cereales de BuenosAires, se planteaba cuál era la nueva frontera del cultivo   de trigo en la Argentina. Hasta hacepoco, el debate giraba alrededor de la calidad como tema casi excluyente.La realidad económica de hoy   instala,sin embargo, otra alternativa interesante y ahora viable: producir más.Si observamos los rendimientos promedio que obtenemos en   nuestro país nos dare-mos cuenta que estamosubicados, con exiguos 2.600 kilos por hectárea, muy por debajo de nuestrosprincipales   competidores. Mucho se hahablado de la calidad como un mecanismo cierto para agregar valor a laproducción, sobre todo en épocas de bajos  precios como las actuales, pero para comprender bien el alcance de estateoría, deberíamos antes repasar la constitución del mercado mun-dial de   trigo.

 

Durantela presente campaña 2000/'01, y de acuerdo al último informe publicado por elDepartamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción mundialtotal alcanzará los 583,15 millones de toneladas, con un consumo totalproyectado en 596,6 millones y stocks finales de 113,6 millones de toneladas.El comercio mun-dial de trigo comprende, según el mismo informe, algo más de106 millones de toneladas. En una tabla de proyección elaborada por el CanadianWheat Board, se estima que el comercio mundial alcanzará los 118 millonesde toneladas en la campaña 2007/'08.

Delactual comercio mundial, nuestro país participa con 10%, pudiendo estaparticipación incrementarse notablemente en el futuro, por contar con unmercado doméstico estable y un enorme caudal de ventajas comparativas.Argentina es el 5º exportador mundial de este producto, después de los EstadosUnidos, Canadá, Australia y la Unión Europea. Ahora bien, ¿A qué mercadoaspira nuestro país cuando se acentúa la necesidad de producir trigos de altacalidad? Sin dudas a un mercado pequeño, casi de «especialidades». Según elmismo Canadian Wheat Board, en un trabajo realizado juntamente con el Consejode Adaptación Rural de Manitoba, el mercado mundial de alta calidad,considerando tal el que excede 13% de proteína, es un mercado de entre 6% y 12%del comercio mundial, dependiendo de la campaña que se trate.

Elpromedio de esta calidad de trigo dentro del comercio mundial fue de 8% deltotal durante los últimos 5 años. Hablamos, entonces, de un mercado deaproximadamente 8 millones de toneladas. Se incluyen dentro del término «altacalidad» los trigos Nros. 1 y 2 Canada Western Red Spring (CWRS) y elAustralian Prime Hard Class (que tiene un requerimiento mínimo de 13% deproteína). Otro tema de vital trascendencia económica para los productores queaspiran entrar a este competitivo mercado es sin duda el precio a obtener porestos productos. Las noticias aquí tampoco son buenas. A Canadá, que cuenta con39% del mercado mundial de trigo de alta calidad y proyecta crecer a unaparticipación de 47% para el 2007, le cuesta colocar holgadamente la apreciadacalidad que producen. El trabajo citado confiesa que de los 3,3 millonesexportados en promedio durante los últimos años, solamente colocan confacilidad 2,5 millones. No todos están tan dispuestos a pagar la mayorcalidad.

Esmás, el promedio de producción de trigo de alta calidad en ese país durante losúltimos 5 años fue de 4,4 mill/t, con una demanda total dispuesta a pagar algúnpremio por ella (incluyendo los requerimientos de la industria local), desolamente 3,2 millones de toneladas.

 

Opción

 

   Este análisis desemboca necesariamente enuna reflexión: ¿Deberíamos apostar a la alta calidad o más bien concentrarnosen generar    cantidad, lo cual noimplica necesariamente resignar lo primero? La Argentina cuenta hoy concompetidores que subsidian su producción y  con ningún programa de gobierno que proteja la rentabilidad del sector.Resulta adecuado, entonces, abrazar la ventaja comparativa que    ofrece la tecnología de hoy para producirmás. Ni siquiera los países que ya están a la vanguardia en rendimientos detrigo se pueden      distraer.      Los productores italianos reconocen hoysu propia «ineficiencia» al poder lograr solamente 5.500 kilos por hectárea,reconociendo   que no      pueden competir con la tecnología depunta de Alemania (con rendimientos de 7.550 kilos) ni con la de Francia (de7.410 k).   Curiosamente,   esta «baja eficiencia competitiva»determinará un abandono del área triguera italiana, en favor de otros cultivoscomo   el   maíz, lo que a la  postre significará mayor dependencia del mercado externo.

 

Campañas

 

Elfuturo de la estrategia productiva que finalmente adoptarán los productores detrigo de nuestro país está en sus manos y en las próximas campañas, podríareconocer distintas variantes. La primera implicaría la continua-ción de unsistema lineal, con la misma dirección y el mismo sentido que transitamos haceya casi dos décadas, con rendimientos estancados y un esquema productivoacotado.

Lasegunda posibilidad sería la de generar una fuerte y deci-siva apuesta a laproducción de trigo de alta calidad, que como vimos recién, no siempre sepaga bien y muchas otras ni siquiera es reconocida en los mercados mundiales. Latercera sería la adopción de un sistema de producción a gran escala,aprovechando un costa-do positivo del fenómeno de la globalización que nospermite incorporar las novedades tecnológicas sin demoras, pudiéndolasinstrumentar de inmediato y en el acto. Apuntar a un mayor caudal productivo nosólo redundaría en beneficio directo del país, que ya exporta las dos terceraspartes de su producción, sino que contribuiría a mejorar toda la estructura dela cadena comercial, beneficiando no sólo a productores, sino también aacopiadores, corredores y agentes vinculados a la actividad logística de esteproducto.

Eldebate resulta parecido, pero más sencillo al que se alude cuando hablamos delos materiales genéticamente modificados. Aquí el productor los adoptó convehemencia, por necesidad y convicción. Quizá con el cultivo de trigo ocurra lomismo en la próxima campaña.