La grave crisis energética por la que atraviesa Brasil, causará trastornos y cambios en diversos sectores de la industria y el comercio total del vecino país. Analistas privados, ya estiman que el producto bruto crecerá de uno a dos puntos menos, de los 4,5% que era la expectativa del actual gobierno antes de esta crisis.
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El mismo ministro de Finanzas de Brasil, Pedro Malan, declaró que esta situación recién podrá ser resuelta durante el año 2002, a través de inversiones privadas en plantas de generación térmica a gas, reducción de las tarifas de importación de energía, reducción del consumo, juntamente con un esperado incremento de los niveles normales de precipitaciones, para la recuperación de la generación hidroeléctrica.
Como sabemos, la zona Nordeste de Brasil es una de las más afectadas, ya que la reducción del consumo energético deberá llegar allí a 25% de lo habitual, a diferencia de las regiones Sudeste y Centro-Oeste, donde dicha reducción deberá ser de 20%. Sin duda esto afectará a la actividad industrial en su conjunto.
Con respecto a la industria harinera de la zona Nordeste, ya se vería afectada por esta crisis. En algunos casos hay molinos que están trabajando medio día, otros que han disminuido su molienda, y varios que realizan su proceso industrial en otros estados no afectados por el racionamiento de energía, como en la región Sur, en los Estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande Do Sul.
Precios
En relación con los valores de la harina para panificación, los mismos ya han reflejado variaciones con marcadas alzas en las últimas semanas.
En el estado de San Pablo, los precios en las últimas tres semanas han aumentado alrededor de 2,71%, y en el estado de Rio de Janeiro, este incremento fue superior, llegando a 7,28%.
Esto, en primera instancia nos deja un mercado con perspectivas firmes en su valores, para las colocaciones de harina de la Argentina, que deberán de ser de alta calidad, para evitar rechazos y compras de otro origen por parte de Brasil.
En segundo lugar y con respecto al trigo, sabemos que nuestro vecino país aún debe comprar un tonelaje importante. Pero, por otro lado, hay un saldo de casi cinco millones de toneladas sin vender de la Argentina, que en la medida en que transcurra el tiempo, y nos acerquemos a la nueva cosecha (que promete ser récord) los valores seguirán debilitándose, dando tranquilidad tanto a los Molinos locales como a los de Brasil para ir regulando sus compras, de ambos productos.
La gran incógnita, que sigue pesando sobre los valores del mercado internacional, continúa siendo el desarrollo de la cosecha de trigo de invierno en Estados Unidos, y el resultado de la gravedad o no de la sequía que está afectando al gran monstruo Asiático, China.
De continuar esta situación en Brasil, los molinos argentinos que desarrollen en el corto plazo una política comercial agresiva, se pueden ver favorecidos en la colocación de productos. Un menor precio del trigo argentino y un precio en alza de la harina, ayuda a mejorar sus indicadores de rentabilidad, frente al cuadro recesivo del mercado doméstico argentino.
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