«Los dirigentes del campo, en general, no son empresarios exitosos, sino todo lo contrario. La época de oro del sector se caracterizó por tener una dirigencia constituida por empresarios de éxito. El que quiera verlo que lo vea; y al que le quepa el sayo que se lo ponga.»
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esta es una de las razones que justificaría la caída de representatividad que atribuye el sector a la mayoría de las entidades gremiales. La contundente afirmación sonó como corolario de un panel crítico sobre la dirigencia empresarial y política del país, y la inacción de la ciudadanía frente a representantes crecientemente objetados, especialmente en el plano político. Esto se escuchó en el marco del Congreso Perspectivas Agrícolas 2002 organizado por Agri-Pac, y corrió por cuenta de Susana Merlo, ex subsecretaria de Alimentación de la Nación quien, junto con el ex presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y ex diputado nacional José Manny Lalor y el consultor Norberto Beladrich, analizaron el «Marco político institucional y su impacto en el sector».
Con cerca de doscientos representantes de empresas y dirigentes sectoriales, el debate rondó sobre el descreimiento en la clase política, el escenario que le espera al campo luego de las elecciones y las perspectivas del sector agropecuario.
Desde el plano puramente político, las definiciones despertaban consenso en el auditorio. «La responsabilidad no termina en el momento de emitir el voto. Allí es justamente donde comienza. Hay que evitar la actitud pasiva o cómoda», decía Merlo, quien enfatizaba que «hoy se habla de los proyectos que presentan los distintos candidatos y, en realidad, lo que debiera cambiar es el estilo de hacer política... aunque tampoco hay proyectos». Coincidía Beladrich en que urge un «realineamiento de la política porque ya no existen rótulos partidarios, y no se sabe quiénes representan al oficialismo y quiénes a la oposición».
«El que propone debe decir también con qué previsión de financiamiento se realiza una propuesta», indicaba el consultor.
«Hace falta un seguro antipolíticos», descomprimía Manny Lalor para luego avanzar en que «la Argentina se enferma desde su política..., y vivimos en un efecto caldera. Desde el interior se ve la frustración de lo que se tenía que haber hecho y no se hizo. Durante los últimos dos años no fue canalizado ningún proyecto de inversión, y había presentaciones con propuestas de Corea, Japón, Chile... Luego se ajustó, y los ajustes son siempre recesivos. Al sector privado se le quitaron todos los medios», dijo.
•Sin representación
Desde el análisis del sector agropecuario, los problemas y las críticas se potenciaron. Según Merlo, «un relevamiento del mes pasado del portal elrural.com indica que 86% de los consultados asegura no sentirse representado políticamente hoy, y esto incluye lo partidario y lo sectorial. Entre las argumentaciones más frecuentes aparecen la corrupción y enriquecimiento, el privilegio de los intereses personales por sobre los del campo, la falta de profesionalismo, el enquistamiento en los cargos, la irrresponsabilidad y la falta de compromiso nacional». Si bien Merlo (por estos días candidata a senadora por un frente político bonaerense denominado Frepeba) aclaró que «no todos son así, la lectura social es generalizada y hasta está mal visto hacer política».
Beladrich, en tanto, avanzó sobre la «falta de lobby» del sector agropecuario. «Lo más inteligente para el agro hoy puede ser mejorar al máximo las propuestas y presionar más sobre la Cancillería, que hoy está a cargo de las negociaciones de comercio internacional.» «Al campo le faltan estrategias», se escuchó con el asentimiento de los participantes al congreso organizado por el analista Pablo Adreani.
Finalmente, Manny Lalor -de reconocida trayectoria en la UCeDé- profundizó: «Vivimos en una trampa generada por el sistema impositivo y político» y que «la Argentina va a ser eficiente si puede seguir con una economía de mercado como todos los países avanzados». «Bajar los costos de producción, principalmente de los servicios, permitirá crecer, aunque avanzamos y nos encontramos con los subsidios», decía y agregaba que «el conflicto internacional también es un factor recesivo, pero no podemos quedarnos a balconear la situación. Hay problemas serios y debemos resolverlos con urgencia».
Dejá tu comentario