28 de mayo 2001 - 00:00

Desde la tranquera

Se avecina la siembra de trigo y todavía hay muchos productores preocupados por la cosecha de soja en sus campos. La situación no deja de ser delicada dadas las condiciones climáticas presentes.

Dejando de lado los problemas de recolección de la cosecha gruesa, vale destacar la importancia de la planificación de la siembra de trigo para la próxima campaña. Hay puntos básicos que el productor no debe dejar pasar por alto. El énfasis de implantar trigo en esta campaña apunta a las condiciones hídricas excelentes en los perfiles de suelo. Es importante tener en cuenta aspectos fundamentales como la calidad de grano a producir, la elección de variedades, la fertilización y la cosecha del mismo. La elección de variedades determinan desde el inicio del ciclo las resistencias a las enfermedades fúngicas, los porcentajes de proteína en grano así como también su capacidad de macollaje y de su cantidad de granos por espigas. Respecto del manejo de estas variedades sería considerable tener en cuenta prácticas como la fertilización específica (nutrientes acorde a las necesidades del cultivo). La cosecha debería ser acorde a las necesidades del cultivo (como tener en cuenta la humedad en grano al momento de la cosecha). Por último, debemos considerar al riego como otra herramienta de manejo crucial para contrarrestar las condiciones de sequía a la cual puede estar expuesto el cultivo en momentos clave para su desarrollo, sin dejar de mencionar que ésta es una práctica no muy accesible para cualquier productor dado los altos costos iniciales que implica esto. En relación con el manejo poscosecha de este cereal cabe pensar que los pilares básicos se apoyan en un almacenamiento sano, seco, limpio, libre de insectos y contaminantes tanto químicos como biológicos. Finalizando podemos establecer de que existe 8% de perdidas poscosecha que se generan en una campaña de trigo, participando de este problema las plantas de acopio así como también las mermas físicas que se generan campaña tras campaña.

Un punto a mejorar por parte de los productores debería estar relacionado a la eficiencia en el manejo así como también en las pérdidas por calidad.

MAIZ
: el avance en la recolección de este cultivo representa 60% del área sembrada. Todavía se siguen postergando las labores de cosecha de este cereal dada la superior importancia económica que tiene el cultivo de soja en esta época.

En la zona de Rosario y alrededores se están arrojando promedios de rendimiento que rondan entre 55 y 60 quintales por hectárea. En lo que va de la recolección de maíz de primera siembra en esta zona, se acerca a 80% del área sembrada.

TRIGO:
siguen aumentando las expectativas para la siembra de este cereal. A raíz de las lluvias y lloviznas ocasionas a lo largo de estas últimas dos semanas, los perfiles de suelo se alimentaron más en su contenido hídrico provocando un nivel de saturación del perfil de 250 mm. Las estimaciones para la próxima siembra de trigo rondan por el momento en una superficie superior en 10% respecto del año anterior.

No sólo son importantes las favorables condiciones climáticas actuales para la futura siembra de trigo sino también la nueva aparición en el mercado de trigos franceses. Por otro lado, se espera un masivo uso de fertilizantes para esta campaña dado el alto requerimiento que estas variedades demandan. Uno de los motivos serían los posibles problemas de sobreoferta de mercadería a cosecha, tan reflejado por las interesantes perspectivas de este cereal.

SOJA:
en lo que va de la cosecha de esta oleaginosa a nivel país, hay estimaciones que se acercan a 82% de la superficie total recolectada del área sembrada.

Esto demuestra una rapidez en el avance de cosecha respecto de la campaña anterior, dadas las circunstancias como la de un incremento en la siembra de materiales de ciclo más corto. Los rendimientos siguen siendo buenos en las distintas provincias.

En Santa Fe, éstos oscilan entre los 27-29 quintales por hectárea (en la zona centro norte) y 20-25 qq/ha (en la zona centro norte y sudeste), en Entre Ríos los rendimientos se acercan a los 27 qq/ha , en Córdoba (en la zona este y centro) arrojan 28 qq/ha y en Buenos Aires (en la zona norte) hay promedios que llegan a los 25 qq/ha. Así también encontramos lotes con rendimientos que superan los 45 qq/ha y otros que no están llegando a los 20 qq/ha.