• ... que la ola de inseguridad se expande aceleradamente hacia las zonas rurales. Además de una creciente serie de asaltos a cascos de establecimientos, a camiones, de los ya tradicionales robos de hacienda, actividad más conocida como cuatrerismo, ahora la actividad delictiva encontró nuevas modalidades con el robo de «chorizos» (y no se refiere justamente a los famosos chacinados).
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Es que las inmensas bolsas que los productores que no tienen silos adoptan para almacenar los granos cosechados a la espera de mejores precios -que también reciben el nombre de «chorizos» por su forma-, constituyen aparentemente un botín más que atractivo para los amigos de lo ajeno. De ahí que varios productores ya comenzaron a hacerlos alejados de los alambrados de rutas y caminos, o se vieron obligados a poner vigilancia -armada- durante la noche. La técnica es muy simple ya que los ladrones acercan el camión, cortan los alambres, colocan un chimango, y cargan a granel los acoplados. En un rato nomás, con una sola carga se hacen entre u$s 9 u$s 15.000.
• ... la Sociedad Rural Argentina podría quedarse nuevamente con el aprovechamiento total del tradicional predio palermitano. Es que después del fracaso del proyecto de los multicines, que finalmente no fueron autorizados por la Legislatura porteña, la gente de la estadounidense OGDEN (socios para el aprovechamiento del predio), habría decidido abandonar su participación poniendo en venta sus acciones.
El caso es que éstas habrían caído mucho en su cotización y, aunque la Rural necesitaría un socio, algunos del entorno de Enrique Crotto creen que, con un poco más, la propia entidad podría adquirir esas acciones y, directamente, contratar el management profesional mecesario para el armado de ferias grandes eventos en el estratégico lugar. Varios de ellos sostienen que mejoraría mucho la ecuación, ya que ahora están perdiendo oportunidades por el comparativamente alto costo -internacional- y la escasa flexibilidad que los estadounidenses les imponen a los participantes. • ... hay bastante malestar en el ambienate ceitero ante la reapertura de la demanda por dumping de parte de Uruguay. El caso ya presentaba como antecendente lo ocurrido hace alrededor de 2 años, cuando los orientales amenazaron con presentar la demanda por lo que, consideraban, exportaciones argentinas por debajo del precio de venta interno y de exportación, lo que perjudicaba a la producción local. En ese momento el asunto no avanzó porque se llegó a un acuerdo entre los privados. Ahora, sin embargo, recrudeció el conflicto por los aceites mezcla y Uruguay presentó la demanda global, aunque parece que fue sólo una empresa local la que «saltó el cerco». De no haber arreglo, se puede llegar a la aplicación de un derecho antidumping, aunque sea transitorio. Pero el malestar aceitero no es por el mercado uruguayo (comparativamente muy chico), sino por el mal precedente que les significaría frente a las ya complejas negociaciones que enfrenta el sector en el plano internacional. • ... hay cierta inquietud entre los forestadores a causa de la oferta creciente de madera, especialmente de eucaliptus, sumado al hecho de que la tendencia para los próximos años indica que seguirá superando a la demanda, lo que determinaría una caída relativa de precios.
La situación se está dando debido a las crecientes plantaciones a que se ven obligadas las empresas contaminantes que, internacionalmente, deben compensar con árboles (oferta de oxígeno) el impacto ambiental negativo de sus industrias. A esto se agrega la masa de madera que comienzan a arrojar los fondos de inversión forestal iniciados hace algunos años.
Según los analistas del sector la situación sólo se revertiría si aparece un nuevo rubro de aprovechamiento de la madera o se inicia la demanda de bosques ya implantados por parte de industrias contaminantes. Otra alternativa, no excluyente, es que se materialice, a nivel internacional, el «bono verde» que daría un valor al «aire limpio» y que los árboles producen mejor que cualquier otra alternativa.
Estas razones, a su vez, serían las determinantes para que varias multinacionales y grandes grupos empresarios locales hayan comenzado a reorientar sus inversiones hacia la forestación.