...hay mucho malhumor en las filas de la industria alimentaria por los cambios -de último momento-impuestos en el supuesto plan de competitividad general que se iba a anunciar para este sector. La realidad, más allá de lo anunciado por el propio presidente, Fernando de la Rúa, es que la medida salió recortada y circunscripta casi sólo a los rubros exportables. Así quedaron afuera, hasta ahora, toda la línea de chacinados y porcinos, galletitas, dulces, bebidas completa, etc., etc. La decisión, aparentemente fue adoptada por la Secretaría de Comercio y por Ingresos Públicos, sorprendió hasta al propio secretario de Agricultura, Marcelo Regúnaga. Los más alarmados fueron los CEO de las empresas multinacionales que escu-charon al Presidente de la República decir una cosa un día, y el siguiente, en la norma apareció otra. «¿Cómo se lo explicamos a nuestras matrices?», se preguntaban ante la mirada, también desconcertada, de los locales. ...pero éste no es el único inconveniente de la industria alimentaria que, entre otros problemas, enfrenta la amenaza de varias plantas internacionales de levantar sus instalaciones en la Argentina e, incluso, hasta alguna local que está estudiando sacar ya parte de su producción del país y trasladarla a Chile o Brasil ante tanta contramarcha y medidas no demasiado comprensibles. Se menciona, por ejemplo, cuál puede ser la lógica de haber levantado los impuestos internos (unos u$s 120 millones anuales) de las bebidas, champagne entre otras, y habérselos dejado al ¡agua mineral! Otros destacan el caso de la industria de duraznos, particularmente afectada. Ahora habrían habilitado los warrants como un instrumento más, sin embargo, las objeciones que surgen entre los propios empresarios es que muchas industrias están prácticamente quebradas y que, aunque el sistema de warrants es muy bueno, al no contar con controles eficientes (por caso, sobre si la mercadería efectivamente está en los depósitos, etc.) el sistema puede convertirse en un boomerang que provoque más daño que beneficio.
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...el proyecto que está en estudio (muy avanzado) sobre un nuevo régimen de retenciones en el comercio de granos, que ya se aplicaría a partir de la próxima campaña 2001/2002, puede ser muy negativo para los productores. Los que saben dicen que, básicamente, el sistema propuesto transferirá a los agricultores el riesgo (y las demoras) en el cobro del IVA. En la actualidad, la exportación por ejemplo, está recuperando los IVA a un «promedio» de 60-90 días, mientras que con el nuevo sistema, los exportadores compensarán sus propias cuentas fiscales y le pagarán a los productores sólo 3%, mientras que 12% de retención será devuelto directamente por la AFIP. En el ambiente se comenta que este nuevo esquema constituiría un triunfo muy importante para los compradores, y una pérdida para los vendedores. Pero también algunos sospechan que puede afectar bastante a las Bolsas de Cereales ya que, ante las complicaciones operativas que le puede significar a los productores el nuevo esquema (papelería, trámites, inspecciones impositivas, etc.), lo más probable es que se multiplique el esquema de «canje» directo con exportadoras e industrias y así evitar más inconvenientes. ...el acto de protesta organizado días atrás en La Dulce, cerca de Necochea, por entidades zonales deparó algunas sorpresas y no sólo por la cantidad de funcionarios y políticos que asistieron (intendentes, funcionarios bonaerenses, del Banco de la Nación, etc.), sino por la rechifla con que fue recibido uno de ellos. El rechazo parece que fue para el titular del gremio de los empleados rurales, UATRE. Ante la aparición del «Momo», como se lo conoce a Gerónimo Venegas, acompa-ñado por el ministro de la Producción de Buenos Aires, Haroldo Lebed, la silbatina fue inmediata y generalizada, al punto que se extendió hasta al propio Lebed.
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