1 de septiembre 2001 - 00:00

Dicen en el campo

... crecen las expectativas de que, sobre el fin de este año se reabran, al menos, algunos de los mercados internacionales para la carne vacuna, que fueran cerrados por el rebrote de aftosa. Las mayores esperanzas se centran en la Unión Europea (tradicional importador, aún en las épocas que la Argentina tuvo aftosa). «Con Europa, Israel y Chile, llegaríamos a alrededor de 90% de nuestro mercado de exportación», decía Luis Bameule, de Quickfood, durante un almuerzo en un hotel 5 estrellas cercano a Plaza de Mayo, durante el que se analizaron los 40 años de evolución de esta empresa, incluyendo épocas que parecen tan lejanas como la de precios máximos, veda, etc. de las gestiones de Mazzorín o Campero en los '80. Allí, además, se conversó sobre la situación de Uruguay, también jaqueado por la aftosa, y que llegó a tener 78 mercados de destino para carne y subproductos, incluyendo algunos muy poco convencionales como aortas para Corea, o garrones pelados. Mientras se degustaba un menú compuesto totalmente por productos de la compañía, Bameule fue muy consultado sobre la colocación en Bolsa de acciones de la firma y lo llamativo de que -por primera vez-un frigorífico cotice en Bolsa, así como que una empresa cuente con un director por la minoría.

... aunque los chacinados españoles e italianos (entre otros) que se ven en las góndolas de algunos hipermercados son más que tentadores, hay cierta creciente preocupación por el componente de carne vacuna que pueden contener en ciertos casos. El asunto es que aún no están claras las distintas formas de transmisión del prión de la «vaca loca», y esto puede crear más de un dolor de cabeza a nivel de los consumidores. Se acaban de detectar casos de la enfermedad (BSE) en felinos y hasta en animales de zoológico, a partir de su alimentación con productos balanceados hechos con harina de carne. Esta última está prohibida en la Argentina para la alimentación de vacunos, sin embargo, algunos dicen que en ciertos feed lots, especialmente del norte del país, se estaría utilizando y que su ingreso es desde Brasil. A su vez, este país, al igual que los Estados Unidos, tiene antecedentes de Scrapie, considerado como un antecesor de la BSE en ovinos. No hace falta hacer demasiadas cuentas... . El principal problema es que no hay tecnologías para detectar el prión en las harinas, y de ahí su riesgo.

... sigue siendo llamativo el escaso nivel de información sobre los datos técnicos y científicos que muestran, hasta ahora, la inocuidad de los alimentos hechos con productos genéticamente modificados que tienen los consumidores, y no sólo los argentinos. Entre los productores, sin embargo, las bondades son bien conocidas y, entre otras, son las que permitieron que la Argentina pueda mantener su ré-cord de producción de soja. De hecho, en el seminario sobre la materia hecho recientemente en la UCA, y que fue inaugurado por el secretario de Agricultura, Marcelo Regúnaga, el especialista Santiago Casares, destacó que en la campaña anterior (99/00) el ahorro que significó la utilización de semilla transgénica sólo en este cultivo ascendió a u$s 230 millones, a los que se le adicionaron u$s 140 millones por mayor rendimiento. En el caso del algodón BT, el ahorro por hectárea de cultivo es de u$s 35, según dijo.

... a pesar de los aparentes cambios en las Cámaras Arbitrales, hasta los operadores coinciden en que la fijación de precios con esta modalidad «sigue como siempre» especialmente en alguna de las Bolsas de Cereales. Es que el esquema para la formación de precios, sin la obligatoriedad de presentación de comprobantes de operaciones concretas realizadas a un determinado valor, y sin la participación de todos los eslabones de la comercialización, especialmente por la muchas veces injustificada ausencia de los representantes de los vendedores, puede llevar al abuso, o manipulación de los valores por parte de los que compran. Este mismo fue el determinante de la intervención a las Pizarras impuesta en 1997 por la gestión de Felipe Solá, cuando se habían detectado distorsiones superiores a los u$s 25 por tonelada en los valores del girasol, en los precios que se hacían públicos. Desde entonces y hasta ahora aunque medió, incluso, más de un decreto presidencial, todo sigue exactamente igual, según dicen.

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