9 de octubre 2001 - 00:00

Dicen en el campo...

... todavía hay ecos del reciente aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y no justamente por los anuncios (que brillaron por su ausencia). Los comentarios, más bien, rondan el backstage del festejo por la aparente tirantez que, en el estrado, se daba entre el ministro de Economía, Domingo Cavallo, y su subordinado, el titular de Agricultura, Marcelo Regúnaga. Según los comentarios, hasta último momento, este último intentó que el ministro accediera a la eliminación del impuesto al cheque que, entre otros efectos adversos, prácticamente da jaque mate a varios eslabones de la cadena comercial, entre otros a los corredores. Finalmente, y a pesar de la insistencia, el titular de Economía mantuvo su firme negativa a pesar del reclamo que incluyó al titular de la entidad centenaria, su propio primo Raúl que, a estos efectos, no parece tener tampoco demasiado ascendiente sobre el funcionario. Los asistentes tampoco ocultaron su malestar, acentuado también por el proyecto que ronda en el Ejecutivo que llevaría el IVA granario, actualmente en 10,5 por ciento, a 14 por ciento y la devolución a los productores correría por cuenta de la AFIP. «Si los exportadores tienen que luchar como condenados y, aun así, soportan demoras de varios meses, ¿qué podemos esperar nosotros?», se quejaba un dirigente de los productores.

... aunque por el momento parece haberse alejado un tanto la posibilidad de que los Estados Unidos aumenten el volumen de los subsidios anuales que otorgan a sus productores, igual sigue pendiendo la espada sobre la cabeza de los agricultores argentinos. La propuesta, que se enmarca en la nueva ley agrícola estadounidense (que se renueva cada 4 años), contempla elevar hasta alrededor de u$s 170.000 millones anuales los subsidios que, actualmente, rondan los u$s 94.000 millones. Esto llevaría, por ejemplo, los precios sostén (loan prices) para la soja estadounidense a alrededor de u$s 203 por tonelada, lo que impulsaría un fuerte incremento de la producción en ese país. Algo similar ocurriría con los restantes granos, con la consecuencia -casi inevitable-de la caída de los valores internacionales de estos productos (entre otros efectos negativos). Por ahora, sin embargo, parece que la administración Bush logró «frenar» a su propio Congreso para que no se apruebe la medida (debido a los gastos de defensa extraordinarios que enfrenta el país), aunque la Cámara de Representantes adelantó que insistirá con la propuesta. El tema genera, además de una preocupación adicional entre los productores locales, un nuevo dolor de cabeza para el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, que tiene la responsabilidad de las negociaciones externas de la Argentina.

... al margen del intranquilizador panorama internacional, en el frente interno las cosas tampoco pintan demasiado bien, y no sólo por las complicaciones económicas. Es que el clima sigue perjudicando la producción y alejando, cada vez más, las posibilidades de que se concrete el pronóstico oficial de lograr 73 millones de toneladas en la campaña '01/'02, como aseguró Regúnaga. Según las informaciones, especialmente de la provincia de Buenos Aires (que es la mayor productora agropecuaria global), la actividad está prácticamente parada en todas las regiones centrales, debido a las copiosas lluvias que, incluso, volvieron a ser torrenciales en varias zonas durante el fin de semana. Esto ya comienza a «comprometer» la siembra de granos gruesos, mientras que el trigo acusa daños crecientes, en algunos casos por podredumbre de las semillas en las zonas anegadas, y en otros por fuertes ataques de hongos que se están produciendo debido a la gran humedad y a las altas temperaturas que se registraron durante algunos días. Entre las áreas con más problemas (además de las históricamente inundadas como Henderson, Pehuajó, Casares, etc.), se menciona a Salliqueló, Hughes, Colón u Olivera, mientras que hacia el Sur figuran Lobería, Necochea y parte de Bahía Blanca, entre otras.

... las grandes terminales automotrices cada vez miran con más «cariño» el campo. La razón es que, ante la extraordinaria caída en las ventas de automóviles, que promedia 47 por ciento (aunque en algunas marcas roza 60 por ciento), sólo las pick-up están manteniendo el mercado. Sucede que, a pesar de registrar también caídas, éstas son sensiblemente inferiores a las de los autos. Así, entre las marcas más conocidas, los vehículos del campo aumentaron su participación en el total de ventas, pasando de menos de 20% en 2000 a 27 por ciento en lo que va de este año. «La verdad es que el campo es uno de los pocos sectores 'vivos'», señaló el gerente de una importante automotriz. El dato también es válido para algunas maquinarias agrícolas, como sembradoras y pulverizadoras, cuyas ventas registran aumentos cercanos a 15 por ciento respecto del año pasado. Parte de la mayor demanda estaría justificada por el crecimiento de la siembra directa y las intenciones (ahora parcialmente frustradas) de incrementar el área de siembra. El caso de las cosechadoras y tractores, sin embargo, parece ser el inverso, ya que acusan caídas que rondan 20 por ciento en igual período, aunque aquí parece que pesan los IVA técnicos y los atrasos oficiales para cumplimentar -efectivamente-los planes de competitividad para el sector, que alentaron un pico de ventas en mayo-junio.

... aunque en la Argentina los índices de crecimiento de los bosques maderables son sensiblemente mayores a los que se registran en otras partes del mundo, igual se plantean déficit. Esto determina, por ejemplo, que si bien las exportaciones de ciertas maderas están creciendo, y ya alcanzan los u$s 600 millones anuales, lo cual supera a varios de los rubros tradicionales como la carne, por ejemplo, igualmente se debe importar y el saldo de la balanza es negativo. Es que para pasta celulósica, de acuerdo con los datos oficiales, anualmente se compra en el exterior por u$s 1.000 millones, ya que la producción local no alcanza. Según las autoridades, la diferencia negativa se irá achicando ya que sólo hay dos países actualmente en el mundo que superan las 100.000 hectáreas plantadas por año: Estados Unidos y la Argentina. El punto es que los productores no están demasiado contentos ya que los precios del producto no son demasiado alentadores y la perspectiva, en este sentido, no parece ser demasiado optimista.

... hay inquietud entre los productores por la inminente visita de la Comisión Europea de Sanidad, que viene a comprobar el estado del control contra la aftosa, pero también el funcionamiento del SENASA y hasta dónde son confiables sus dictámenes. En el área oficial la preocupación se centra en el rechazo de los europeos a postergar esta visita tal como les habían propuesto para ser realizada recién en la segunda quincena de noviembre. Los europeos, sin embargo, insistieron en mantener la fecha. Para los ganaderos ésta ya es una señal de dureza que puede complicar el área que comanda Bernardo Cané, especialmente si se considera que no todos los mecanismos están totalmente aceitados y hay algunos retrasos en la entrega de vacunas así como en el otorgamiento de los DTA y hasta en los pagos al propio personal que tiene que efectuar los controles en el campo.

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