Dicen en el campo..
... que hay muchos temas «en carpeta» en el sector ganadero pero, probablemente lo que más desvela a los productores por estos días es que sigue el «tira y afloja» por la vacunación contra la aftosa, y los conflictos por la lucha contra brucelosis y garrapata, ya que no son pocos los productores que, directamente, quieren abandonar los tratamientos. En el primer caso, los problemas se suscitan por la imposibilidad de cumplir exactamente con el cronograma de vacunación en varias zonas por el nuevo avance de las inundaciones y, por otro lado, por cierta discrecionalidad en la distribución de las dosis que impide, por ejemplo, en el norte y nordeste del país, que salgan muchos terneros porque aún no reciben las dosis correspondientes. Lo grave es que se está en plena zafra. Con algo de esto le volvieron a insistir al titular del SENASA, Bernardo Cané, el martes pasado durante el asado con el que el presidente del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo, debió agasajar al Grupo de los 31 por la reapertura del mercado europeo para las carnes argentinas. De todos modos, lo que más se comentó allí no fue técnico, ni de mercado, sino que versó sobre la aparente mala relación entre Cané y el nuevo titular de la ONCCA (y ex -asesor suyo), Rafael Delpech, que ni se saludan. «Ni la sal se pasaban», destacó un asistente. Aparentemente, al hombre de la sanidad no le cayó muy bien el nombramiento de Delpech en un área clave como la oficina de control comercial (que al igual que el SENASA depende de Agricultura), y que «pisa» varios temas que el organismo sanitario acostumbra manejar en forma muy independiente.
... que cuando el gobierno decidió la reimplantación de las retenciones y su posterior aumento, no hizo bien las cuentas y que va a causar un perjuicio muy grande a la producción, un beneficio adicional para muchos exportadores, y no va a recaudar lo que espera. Por un lado, porque reaccionó tarde para cerrar los registros, lo que determina que buena parte de los negocios de exportación ya estén anotados y, por lo tanto, regirían para esas ventas los porcentajes anteriores (se habla de 50% o más). Esto beneficiaría a los exportadores que ya anotaron, ya que no se espera que trasladen ese «beneficio» a los productores al momento de comprarles. Pero también, porque con las nuevas alícuotas se vuelve a restar un grado tal de competitividad a los productos, que varios de ellos se verán impedidos de exportar y, como 100% de 0 es igual a 0... Este sería el caso, por ejemplo, de las harinas cuyo porcentaje de exportación habitual es todavía muy bajo, alrededor de 7%-8% del total producido y con estos números prácticamente bajaría a nada. Pero además, no pocos alertan sobre el impacto negativo que se está registrando también en el IVA a partir del abrupto aumento de precios en pesos, y que hace cada vez más tentadora la evasión del gravamen.


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