8 de abril 2002 - 00:00

Dicen en el campo..

... que el acuerdo por las deudas de los insumos, a partir de la pesificación y posterior excepción del sector, además de complejo va a dejar siempre «heridos». Por ejemplo, ante la opción de «cerealización» (o sea, canje por granos) quedarían afuera los productos destinados a cultivos con otros fines, tal el caso de las pasturas (para tambos, haras, porcinos, carne vacuna, etc.) que no podrían adoptar tal canje. Este parece haber sido el cuello de botella con algunas empresas proveedoras de fertilizantes, especialmente fosforados, como Pérez Companc, entre otras. Algo similar ocurre con frutas o flores. Lo cierto es que el tema sigue stand-by y si bien distintos funcionarios del gobierno de Eduardo Duhalde (Jorge Todesca y Miguel Angel Paulón, entre otros) estuvieron estudiando el asunto, la decisión política, al final, según fuentes oficiales, parece haber sido que siguiera la discusión entre los privados y que, si llegaban a un acuerdo, entonces se harían las modificaciones a la Resolución 10 (que, entre otras cosas, mantiene las deudas en dólares), momento hasta el cual la normativa seguiría vigente como hasta ahora. Una de las alternativas en danza era la derogación de la 10, y que el gobierno compense la diferencia a las empresas de agroquímicos, aunque sólo por las importaciones de 2001. Esto, tomando como base los u$s 500 millones de compras externas de agroquímicos de ese año, daría un monto de «sacrificio fiscal» de entre u$s 200 millones hasta u$s 800 millones, según se tome un dólar de $ 1,4 o $ 2,6, y parece que esto, finalmente, no se aceptó pues significaría perder parte significativa de lo que se espera recaudar por las retenciones. De todos modos, en el sector reconocen que el punto más crítico pasa por la «ruptura» de los acuerdos de canje que implicó la mala redacción de la Resolución 10, a pesar de lo cual, algunas empresas siguen respetando lo pactado en kilos de producción.

... que hay muchos temas «en carpeta» en el sector ganadero pero, probablemente lo que más desvela a los productores por estos días es que sigue el «tira y afloja» por la vacunación contra la aftosa, y los conflictos por la lucha contra brucelosis y garrapata, ya que no son pocos los productores que, directamente, quieren abandonar los tratamientos. En el primer caso, los problemas se suscitan por la imposibilidad de cumplir exactamente con el cronograma de vacunación en varias zonas por el nuevo avance de las inundaciones y, por otro lado, por cierta discrecionalidad en la distribución de las dosis que impide, por ejemplo, en el norte y nordeste del país, que salgan muchos terneros porque aún no reciben las dosis correspondientes. Lo grave es que se está en plena zafra. Con algo de esto le volvieron a insistir al titular del SENASA, Bernardo Cané, el martes pasado durante el asado con el que el presidente del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo, debió agasajar al Grupo de los 31 por la reapertura del mercado europeo para las carnes argentinas. De todos modos, lo que más se comentó allí no fue técnico, ni de mercado, sino que versó sobre la aparente mala relación entre Cané y el nuevo titular de la ONCCA (y ex -asesor suyo), Rafael Delpech, que ni se saludan. «Ni la sal se pasaban», destacó un asistente. Aparentemente, al hombre de la sanidad no le cayó muy bien el nombramiento de Delpech en un área clave como la oficina de control comercial (que al igual que el SENASA depende de Agricultura), y que «pisa» varios temas que el organismo sanitario acostumbra manejar en forma muy independiente.

... que cuando el gobierno decidió la reimplantación de las retenciones y su posterior aumento, no hizo bien las cuentas y que va a causar un perjuicio muy grande a la producción, un beneficio adicional para muchos exportadores, y no va a recaudar lo que espera. Por un lado, porque reaccionó tarde para cerrar los registros, lo que determina que buena parte de los negocios de exportación ya estén anotados y, por lo tanto, regirían para esas ventas los porcentajes anteriores (se habla de 50% o más). Esto beneficiaría a los exportadores que ya anotaron, ya que no se espera que trasladen ese «beneficio» a los productores al momento de comprarles. Pero también, porque con las nuevas alícuotas se vuelve a restar un grado tal de competitividad a los productos, que varios de ellos se verán impedidos de exportar y, como 100% de 0 es igual a 0... Este sería el caso, por ejemplo, de las harinas cuyo porcentaje de exportación habitual es todavía muy bajo, alrededor de 7%-8% del total producido y con estos números prácticamente bajaría a nada. Pero además, no pocos alertan sobre el impacto negativo que se está registrando también en el IVA a partir del abrupto aumento de precios en pesos, y que hace cada vez más tentadora la evasión del gravamen.


... que hay alerta entre los forestadores, que alcanza a varios mandatarios provinciales como Carlos Rovira de Misiones, o Ricardo Colombi de Corrientes, por el veto a los fondos forestales en el Presupuesto, y que ya eran de un tercio de lo estipulado. La cifra ya ni cubría los costos y, mucho menos, con los actuales precios dolarizados de muchos insumos. Los memoriosos recuerdan que un esquema similar se dio en 1989 y los productores y técnicos tardaron luego 3 años para cobrar pero, peor aún, recién en el '95 se retomaron las plantaciones debido a la fuerte desconfianza que quedó en el sistema. Parece que cada vez se aleja más el objetivo de forestar 20.000 hectáreas anuales al que se apuntaba con la Ley Forestal y, por supuesto, también el de ocupar varios miles de personas en la actividad como se pretendía al sancionar la ley.

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