12 de diciembre 2002 - 00:00

Dicen en el campo...

... que, aunque es probable que en 8-10 días más se reabra, finalmente, el mercado chileno para las carnes vacunas argentinas, igual prácticamente ya se perdió uno de los mejores meses del año para vender a ese destino. Es que, aún entrando justo antes de Navidad (uno de los picos de demanda trasandina), ningún comprador serio de ese país hizo pedidos formales, por las dudas que subsistieron hasta último momento. Ahora, tras la partida el sábado pasado de los inspectores chilenos, se estaría terminando el problema, aunque cierto millonario daño ya no es reversible y más de uno se lo atribuye a un enigmático «Club de Frigoríficos», locales por cierto. Es que si bien los ganaderos chilenos, al igual que los paraguayos y brasileños (cuyas exportaciones a Chile fueron suspendidas por sendos brotes aftósicos) pretendían demorar al máximo las ventas argentinas, parece que también algunas empresas locales fomentaron lo mismo (por ilógico que pueda parecer). Sin embargo, no lo es tanto, si se considera que dos frigoríficos: Swift y Rioplatense, que no requerían convalidar su habilitación en el mercado chileno, estaban en condiciones de exportar desde el 21 del mes pasado. Parece que eso no fue del agrado de algunos que pretendieron -y lograron- que todos arrancaran al mismo tiempo. Evidentemente, ninguno de éstos antepuso el hecho de que la Argentina, de esa forma, hubiera ganado cerca de u$s 1 millón por semana exportando carne al otro lado de la cordillera....

... que, el presidente del Banco Nación, Horacio Pericoli, anda bastante inquieto. Los que piensen que su estado se debe a algún problema de la plaza financiera, a la situación de la cartera en mora, o al escaso tiempo que tienen las entidades bancarias para acordar con los deudores hipotecarios antes de tener que comenzar las ejecuciones judiciales (que, de acuerdo al lapso fijado, deberían comenzar en febrero-marzo), se equivocan totalmente, y no porque el funcionario mini-mice estos temas. Sin embargo, su condición de productor tambero en la provincia de Buenos Aires, determina que, tanto el clima (inundaciones) como el muy bajo precio que tuvo la leche durante la mayor parte del año (y que ya determinó la desaparición de varios establecimientos), le provoquen más de un desvelo, aunque en alguna medida, en sus manos también está parte de la solución, al menos, si avanza un proyecto de fideicomiso para este sector que beneficiaría, dicen, a unos 1.200 tambos con deudas bancarias. También en el área financiera, aunque en este caso con el BAPRO (Banco de la Provincia de Buenos Aires), es la incógnita que surge respecto al nuevo status de la deuda que la Sociedad Rural Argentina tienen con esa entidad, tras la reciente adquisición de 50% que poseía Ogden, por parte de la sociedad encabezada por Francisco de Narváez. Si bien se sabe que hubo acuerdo con el Banco, que se reprogramó, y que se acordó el pago de intereses, no trascendió si la operación incluye o no la deuda bancaria pendiente que, en su origen era de u$s 69 millones, y se conoce como «Préstamo Anchorena», aunque solo porque ése era nombre del director del BAPRO, por la SRA, en aquel momento.

... que, OLAF está provocando más inquietud en Europa, que en la propia región. El hecho de que la Oficina Europea de lucha contra el Fraude, conocida por la sigla: OLAF, haya comenzado una de sus periódicas giras de inspección para revisar los envíos de la Cuota Hilton al Viejo Continente, generó cierta alarma en la región, ya que muchos de los exportadores no cumplen exactamente con la «letra» del acuerdo original. En el caso de la Argentina, que recibirá esa visita, probablemente en los primeros meses del año próximo, el tema se agrava ya que las especificaciones que se fijaron originalmente (peso de los animales, dentición, etc.) fueron demasiado acotados y, si bien el mercado mismo fue ajustándose a la evolución ganadera y al gusto de los consumidores europeos, las especificaciones, definidas hace años, cuando se realizó la primera adjudicación de Hilton, nunca más fueron ajustadas. Ahora, sin embargo, aunque hay cierta alarma local ante la inspección, el temor es mayor aún entre los compradores europeos que temen, si se determina alguna diferencia pasible de sanción, tener que pagar los prelievos diferenciales por haber aceptado envíos en condiciones distintas a las especificadas. El alerta alcanza también a otros países exportadores de la región. Y, lo que muchos se preguntan es ¿qué participación les cabría, en caso de detectarse alguna diferencia, a los servicios de control de importaciones europeos?

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