... que éste va a ser un fin de año «agitado». Para los productores, porque el clima y la evolución de los precios internacionales no son aptos para cardíacos y no parece que vayan a aquietarse en la segunda quincena de diciembre, mientras que los dirigentes y funcionarios siguen afrontando avatares internistas, tanto más ciertos cuanto más negados. Por caso, llamó mucho la atención la falta de participación técnica del SENASA en el seminario internacional sobre calidad alimentaria que organizó estos días la Secretaría de Agricultura. Tanto fue así, que en varias mesas la mitad de las preguntas quedaron sin respuesta, dado que la naturaleza de las inquietudes de los asistentes caían de pleno en el área del organismo sanitario, pero no había quien respondiera, y la presencia política, aparentemente a último momento, del patagónico Jorge Amaya, titular del organismo, no alcanzó para cubrir el bache. Ni en los avisos como organismo participante, llegó a aparecer.
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Mientras algunos atribuyen el hecho a la «división de aguas», cada vez más notoria, entre los «pingüinos» y el resto (a los que recientemente se habría agregado el propio secretario Miguel Campos), otros prefirieron atribuirlo a una «distracción» fruto del apuro. ¿O será que en el área del subsecretario Claudio Sabsay, organizadora del evento, se olvidaron que la sigla del SENASA, desde hace bastante tiempo, quiere decir: Servicio Nacional de Sanidad y Calidad «Agroalimentaria»?
.... que tampoco en el frente gremial habría mayor homogeneidad de criterios, aunque en la multiplicidad de reuniones de fin de año de los últimos días, la mayoría de los dirigentes se ocupó de recalcar el mismo speech: «estamos unidos», casi como si fuera un mandato. El problema es que tanta insistencia terminó haciéndose sospechosa. Y eso, sin contar que «off the record» y en voz baja, también la mayoría de ellos hizo saber sus diferencias respecto a los restantes. En algunos casos, incluso, dentro de las mismas organizaciones. A pesar de esto, y aunque con sensible demora, lograron, sin embargo, ponerse de acuerdo finalmente y sacar un comunicado en contra del proyecto de ley de un grupo de senadores que pretenden sacar, ellos también, una «tajada» de los fondos del vapuleado Instituto de Promoción de Carnes, que financia la ganadería vernácula, para destinarlo a la lucha sanitaria. Naturalmente, en la seguidilla de encuentros para despedir 2003, que ya concretaron Coninagro, CRA y la Federación Agraria, entre otros, se escucharon varios temas más, como el aparentemente humorístico jingle con que, en unos días más, se pretenderá convencer a los argentinos de que coman más carne, al menos, durante las próximas fiestas.
... que, esto no parece preocupar demasiado en estos días a los avicultores, en especial a los productores de huevos que acaban de concretar la primera exportación -con cáscara-a España. Es que parece que hace más de 40 años que no ocurría algo similar. Ahora, la suba en los precios de los granos, principal insumo para la alimentación aviar, y la baja de producción por los anabólicos, parece haber decidido a los europeos a dejar de lado, aunque sea mientras duren las restricciones, su habitual reticencia al ingreso de productos de otros orígenes y cortaron por lo sano: comprar más barato afuera. Así, los avicultores argentinos se habrían asegurado ventas de 6.000 cajas semanales (de 30 docenas cada una) a $ 50 la caja, y con un beneficio adicional, es que parece que también los sudafricanos estarían por copiar el ejemplo, abriendo este nuevo destino para la producción local. Por su parte, también los polleros andan bastante distendidos. Por un lado, porque el precio del maíz sigue «planchado», sin que lo arrastre el valor de la soja y, por otro lado, porque ya se entró en el pico estacional de demanda por las fiestas de fin de año (y tampoco creen que la publicidad de la carne vacuna les vaya a hacer demasiada mella).
... que los que no parecen tan contentos son los forestadores por una nueva reglamentación que estarían exigiendo los principales países del hemisferio Norte, que implica pasar la madera por hornos previo al embarque. Los afectados aseguran que es una paraarancelaria con la cual, por ejemplo, se perdería la posibilidad de vender eucaliptus para pallets (un rubro más que interesante para esta especie). Tampoco los algodoneros lucen demasiado felices, si bien la actividad registraría una fuerte recuperación respecto a los más que bajos niveles a los que había caído. Aun así, algunos chaqueños que rodeaban días atrás al ex gobernador de la provincia, el radical Angel Rozas, y a su sucesor, Ray Nikit, durante los festejos de la Federación Agraria, señalaban que no se alcanzarán las 300.000 toneladas necesarias para garantizar el autoconsumo. La principal razón sería que, aunque las cotizaciones actuales del algodón resultan rentables, falta financiación para afrontar el cultivo que, por los costos que tiene, sigue siendo desplazado por la soja mucho más barata para producir.
... que sorprendieron bastante las versiones oficiales sobre los resultados del reciente viaje a China ya que, por ejemplo, algunos de los datos sobre acuerdos firmados, o negociaciones destrabadas, no serían tales. Este sería el caso, entre otros, del sector frutícola donde los chinos seguirían exigiendo aspectos, muchos sanitarios, que la Argentina no está dispuesta a conceder. «En China, con nosotros, no pasó nada», fue la conclusión de un empresario del sector, participante de la misión. La diferencia de apreciación, sin embargo, no se la atribuyen al titular del área, Miguel Campos, sino, más vale, a la inexperiencia de muchos de los miembros del Servicio Internacional de la Secretaría de Agricultura que comanda Gustavo Idígoras (y también, al poco ascendente que estarían teniendo los pocos funcionarios de carrera -que, en general, son los que realmente saben-que aún quedan en el área), y que son quienes preparan los informes que luego lee Campos. Cualquiera sea la razón, se crean falsas expectativas, lo que desde ya no es bueno, y en más de un caso, se complican negociaciones de por si difíciles, con los consiguientes atrasos, algo que se está registrando en varios frentes.
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