5 de enero 2004 - 00:00

Dicen en el campo...

• ... que, a pesar del «diario de Yrigoyen» (en el que sólo hay buenas noticias), que parecen leer cada día con más asiduidad muchos funcionarios nacionales, el año que acaba de finalizar dejó varias asignaturas pendientes, y el campo no fue la excepción. Naturalmente, no fueron éstos los temas que se trataron durante la larguísima conferencia de fin de año que dio Agricultura justo antes de las fiestas, que se extendió por más de dos horas, con halagos cruzados y extensas exposiciones, cuando, en realidad, a esa altura del mes, los periodistas asistentes hubieran preferido que, ya que no se iba a brindar información, el equipo que encabeza Miguel Campos se «ahorrara» el trabajo y, al menos, se evitara tanto dato abrumador, en general ya conocido y, encima, parcial. Errores comunes de la falta de conocimiento sobre cómo encarar la difusión y la comunicación oficial, en general, más hecha para autoconsumo y prensa propia de los funcionarios que como rendición de cuentas de la función pública o, al menos, como servicio de información para el sector al que -teóricamente- va dirigido. De tal forma, este 2004 que acaba de comenzar encuentra pendientes, entre otros temas, el del conflicto lechero, la siempre discutida distribución de la Cuota Hilton, el avance del picudo del algodonero, la trazabilidad, la situación de cancrosis de los citrus en el Noroeste, el saneamiento y abastecimiento financiero (genuino), el cierre del mercado de citrus de España que podría ampliarse a otros países europeos, etc., etcétera. En realidad, prácticamente todos los temas de fondo y sobre los que, como ya se dijo, no hubo datos relevantes y, en el mejor de los casos, apenas ameritaron alguna línea en el «programa» (¿?) que presentó Agricultura para este año...

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... que, la tan promocionada «mesa de la concertación agropecuaria», de la que forman parte muchas de las entidades del campo y la Secretaría de Agricultura, parece haber quedado reducida a apenas un título sin demasiado contenido, al menos, por ahora, debido a la falta de proyectos comunes, además de la ya inocultable falta de peso a la hora de las decisiones políticas. Para colmo, en algunas actividades como la lechería, se consolidó una organización paralela regional (que se suma a varias otras específicas como Apressid o Maizar, entre otras), que intentan lograr algún avance en el jaqueado tema lechero. Es que, después de un año crítico, durante el cual siguieron desapareciendo tambos, achicándose planteles y bajando la producción global (aunque estacionalmente hay una cierta recuperación), la rebaja en el precio de la materia prima a los productores -de 51 centavos a 44/46 por litro-, ocurrida a partir de la primavera pasada, evidentemente no conforma a los tamberos, a pesar de la opinión de un alto directivo de una de las principales usinas.

«Con 40 centavos por litro, la actividad es rentable», sostuvo el hombre, inmutable, aunque momentos antes había reconocido la alta capacidad ociosa actual de la industria, parte de la reingeniería financiera que tuvieron que encarar y que, la propia empresa en la que actúa, «salió abiertamente a conseguir leche en el mercado»(se dice que al menos 13%-15% más del volumen que estuvieron procesando en los últimos meses). «El que dijo eso no sabe nada», retrucó al ser consultado un fuerte tambero de Santa Fe y de Córdoba. «No se puede pretender aplicar los mismos precios en todas las zonas, cuando los costos de alimentación son totalmente distintos, y, mucho menos, si lo que se pretende es recuperar, aunque sea parte de la producción perdida estos últimos años», dijo el productor. Anécdota aparte, la situación no hace más que reflejar las fuertes diferencias que siguen existiendo entre los eslabones de la cadena, que no son más graves por la persistente retracción de la demanda de consumo interno que sigue sin reaccionar (bajó de 220 litros per cápita/año a 170 actualmente,) y ya suficientemente tensionada por la intransigencia de los hipermercados a los que nadie logra sentar a negociar..., ni los privados, ni los funcionarios públicos, después del ya lejano intento de Aníbal Fernández, cuando era ministro de la Producción de la gestión Duhalde.

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• ... que un ánimo muy distinto se percibió entre los productores de lácteos elaborados con leche de cabra y de oveja durante la presentación de la asociación que los nucleará a partir de ahora -Prolaco-. Es que si bien son relativamente pocos aún, ya registran al menos una treintena de productos de altísima calidad, sofisticado packaging y una envidiable performance en el mercado internacional (además de los nichos de alto poder de compra en el mercado interno). La presencia de algunas caras conocidas, aunque de otros sectores muy distintos, sería parte de la clave del éxito: tanto el ex titular del Banco Central Javier González Fraga como el ex presidente de la Comisión Nacional de Valores Guillermo Harteneck están entre los fundadores. A su vez, la degustación que acompañó la presentación en sociedad de la cámara fue, sin duda, de las mejores reuniones del mes pasado.


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... que, el sector ganadero merece un párrafo aparte, ya que, prácticamente, no hay área donde no haya conflictos agravados ahora, naturalmente, por el duro golpe internacional que asestó la oficialización de EEB o mal de la «vaca loca» en los Estados Unidos. Aunque es casi imposible hacer una enumeración completa, se podría decir que los problemas centrales giran sobre 2 puntos casi excluyentes: la falta de autarquía y autonomía del SENASA (con los cambios reglamentarios hechos en setiembre pasado, la responsabilidad de todo la tiene el secretario Campos), sumada a la aparente incapacidad de evaluación estratégica de los graves temas sanitarios que hoy enfrenta el país, y la «disolución» del frente privado. En tal sentido, las últimas declaraciones que públicamente se atribuyeron a Mario Ravetino, representante de los frigoríficos regionales, a favor de la propuesta oficial de distribución de la Cuota Hilton, absolutamente enfrentadas a las plantas que exportan mayoritariamente, y a pesar de que FIFRA ahora conforma el «rimbombante» consorcio de exportación de carne, que reunió a este sector con las tradicionales plantas que trabajan para el exterior (y que son las más grandes, las de mayores inversiones y las que absorben mayor cantidad de mano de obra «en blanco»), levantaron polvareda, al punto que hasta la UIA de Alberto Alvarez Gaiani y la Cámara de Exportadores que preside Enrique Mantilla tuvieron que salir también al ruedo público. En realidad, ya tenían previsto hacerlo, al conocerse el proyecto de cambios en la asignación de la siempre promocionada Cuota Hilton de la Secretaría de Agricultura (otro más). El disenso fue tal, que todo ahora cayó en un cuasi vacío legal, ya que, por un lado, Agricultura derogó la normativa que estaba vigente, pero, por el otro, no pudo aún instaurar los cambios, ya que el tema terminó recayendo en el propio presidente Néstor Kirchner, de hecho, muy amigo del monopolio de las decisiones, según sus allegados, quien debería adoptar una resolución en algún momento de enero. «La prioridad es resolver los amparos judiciales, que se llevan la mitad de la cuota, y no volver a hacer cambios en la asignación», critican en el sector aludiendo a la incomprensible, pero cada vez más generalizada actitud de muchos representantes del sector judicial. Otros, sin embargo, ven en la otrora relación del ex agregado agrícola en Brasil Miguel Campos con el también ex embajador en aquel país José Manuel de la Sota alguna asociación con los cambios propuestos que favorecerían a los siempre ruidosos -y hasta belicosos- sectores cordobeses, entre otros.

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• ... que, la cosa dista de terminar allí. Discusiones sobre la eventual utilización de harina de carne y huesos en la alimentación ganadera, versiones sobre contrabando de estos productos desde países limítrofes, falta de control sobre los feed lots (principales usuarios de alimentos concentrados de alto poder energético), desconocimiento sobre la ubicación de animales importados en pie desde países como Estados Unidos o Canadá (igual sucede con materiales genéticos), preguntas sin respuesta como: ¿por qué el SENASA sigue sin hacer el control de la potencia de la vacuna contra la aftosa?, ¿por qué se demora la habilitación de nuevos laboratorios proveedores?, etcétera. Enfrentan hasta a los propios privados entre sí y, a esta altura, ya es evidente que el organismo creado para definir buena parte de la estrategia ganadera, el vapuleado Instituto de Promoción de Carne Vacuna (IPVC), no da -y, en el camino que va, tampoco lo va a hacer en el futuro- respuestas ni propuestas al sector ganadero. Tanto es el vacío de ideas que ni los propios titulares están concurriendo a las reuniones, y la falta de quórum impide la toma de decisiones (lo que fue indisimulable en la multitudinaria reunión en su sede, convocada para «festejar» el fin de año, «aromatizada» con intenso olor a pintura fresca de las últimas obras, una de las pocas decisiones adoptadas desde su efectiva puesta en marcha. Una campaña publicitaria «olvidable», conflictos operativos internos con el personal, pseudoestrategias de último momento para coparticipar lo indefendible con las entidades que dejaron «afuera» y que conforman un consejo asesor al que no sólo no se le dio voto -por estatuto-, sino que, en realidad, tampoco se le dio voz (al menos, hasta ahora). Lo llamativo es que, mientras todo esto sucede o, en realidad, no sucede nada, varios «conspicuos» dirigentes ganaderos comenzaron a reunirse más que calladamente, con miras a la formación de alguna especie de «foro» que, en la práctica, constituiría una entidad paralela al instituto que se dedicaría, realmente, a definir una política de «faros largos» para un sector obviamente complicado, interna e internacionalmente. Ante esto, más de un productor se pregunta si también tendrá que «solventar» a la nueva entidad y, si en todo caso, no sería mejor intentar rescatar lo poco que va quedando de lo que fue un promisorio proyecto...

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