• que, el conflicto de los trabajadores del Estado (ATE) que reportan en el SENASA, que hasta ahora afectó especialmente a la comercialización de carne, puso al ministro de Economía, Roberto Lavagna, en una situación más que incómoda y, al mismo tiempo, desnudó varias internas que se mantenían solapadas. El hecho es que, si Lavagna les otorga alguna mejora a los estatales, no podrá frenar las pretensiones salariales de todos los demás gremios (públicos y privados), algo que él considera inflacionario. Pero, mantener el conflicto pone a Economía en una situación casi de « rebeldía» ya que, como empleador, no está respondiendo a los códigos con que se deben manejar las restantes empresas. Justamente este hecho también incomodó a su par de Trabajo, Carlos Tomada, que, para no enfrentarse públicamente con Lavagna (algo que parece que sí ocurre en privado, y desde hace tiempo), está cumpliendo con todos los pasos formales (y un poco más), como para que la actitud de Economía «decante» por sí misma. También, quedó en evidencia que la Secretaría de Agricultura, de la que depende formal y políticamente el SENASA, poco y nada intervino en el asunto y el conflicto le pegó de plano a Lavagna, sin filtro previo.
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De ahí que algún memorioso en el entorno del ministro se haya lamentado en los últimos días, entre otras cosas, por no haberle dado hace 2 años la autarquía al organismo técnico, con lo que todos estos conflictos se hubieran evitado.
• que, las conmociones en los precios de la carne vacuna, también « sensibilizados» por los conflictos gremiales, hicieron recrudecer otros enfrentamientos, como el de las curtiembres y los frigoríficos. Las diferencias, que llevan más de 2 décadas, comenzaron cuando las primeras lograron que se aplicara una retención adicional a la materia prima (los cueros crudos), lo que desde entonces es objetado por los frigoríficos que, no sólo resisten el «mercado cautivo» que generó esa medida, sino que se quejan por el menor valor que obtienen por el recupero, del cual los cueros constituyen la mayor parte. Por supuesto que, frigoríficos y ganaderos pugnan por la rebaja de las retenciones (los cueros crudos tienen 15% y los procesados 5%), algo que la Secretaría de Industria resistió también históricamente aunque, en la década pasada, los rumores de pasillo lo justificaban por la relación familiar que tenía el por entonces presidente de la Nación con los dueños de una de las mayores curtiembres de aquellos tiempos. El asunto ahora es que, mientras las curtiembres sostienen que de eliminarse las retenciones el «beneficio» sólo representaría una mejora/ abaratamiento de 4 centavos en el precio del kilo de carne al público, los frigoríficos sostienen que el beneficio representaría una quita de 5% en el costo al público de los 6 cortes que más le interesan al gobierno, algo que probablemente el secretario de Industria, Miguel Peirano (de quien depende el tema), tal vez no analizó tan detalladamente.
• que, más complejo aún, y en general nadie lo comenta, parece ser el valor de referencia que se toma para aplicar las retenciones, ya que se usaría un valor de una categoría inexistente en la Argentina (es de EE.UU.) que, prácticamente duplica el precio al que llegaría el cuero crudo local (si se pudiera exportar, lo cual no ocurre). Así, 15% de retenciones arroja un valor equivalente, en realidad, a cerca de 30% del precio local haciendo inviable la exportación. De ahí que los industriales frigoríficos insistan en que, directamente, y como en la mayoría de las restantes ventas al exterior, se tome directamente el valor FOB de la operación. Por el momento parece, sin embargo, que las autoridades están tratando de resolver «otros» conflictos. El enrarecimiento del ambiente es inocultable y la sucesión de reuniones de «último momento» en el área oficial, alimentan más aún los rumores en todos los ámbitos. Tal fue el caso del multitudinario Congreso de Invernada de AACREA que se realizó en Rosario la semana pasada y donde se fueron siguiendo «minuto a minuto» las alternativas de varias agendas oficiales, pero especialmente, la del ministro Lavagna. También la «no» asistencia de ninguno de los funcionarios de la SAGPyA a semejante reunión (hubo más de 2.500 asistentes) y, justamente, sobre el tema más sensible del momento, la ganadería y la carne, realimentaron las especulaciones sobre inminentes cambios. «El secretario no vino porque a último momento Lavagna lo llamó al ministerio. Ocurrió lo mismo en los últimos 3 días. Es muy llamativo», confió un funcionario de carrera de la cartera agrícola, en referencia a la ausencia de Miguel Santiago Campos a un encuentro tan trascendente. Pero tampoco asistió su subsecretario, Javier de Urquiza, teóricamente el impulsor del famoso (y aparentemente malogrado) Plan Ganadero Nacional, y mucho menos el alicaído Claudio Sabsay, subsecretario de Alimentos, cuyas acciones están totalmente devaluadas y, según fuentes de Agricultura, «está en Siberia», sin funciones, recursos, ni posibilidades de impulsar ningún expediente (se los frenan «de arriba»). Aun así, como otros, tampoco renuncia...
• que, el que parece estar un tanto más distendido e independizado de todos los avatares que transita Economía en general y algunas áreas en particular, parece ser el titular de la AFIP, Alberto Abad, a quien se vio extrañamente comunicativo durante el tradicional almuerzo mensual del CICyP (Consejo Interamericano del Comercio y la Producción) en el Alvear. Allí, al lado del anfitrión, don Julio Werthein, Abad se explayó entusiasmado sobre el nuevo esquema del organismo, el Siper, el e-fisco, los escáners móviles para controlar la carga de camiones, etc. «Toda la AFIP está orientada a Internet», señaló, tras destacar el mayor control de la evasión que se va logrando a partir de estas nuevas tecnologías. «Por ejemplo, ya tenemos 50% de la superficie triguera bajo control satelital y vamos a avanzar rápidamente sobre las áreas agrícolas centrales», dijo. También, ante una consulta, aseguró que el organismo ya no tiene deudas por devolución de IVA a los exportadores, tema que pasó inadvertido en una de las mesas «agropecuarias» que había, ya que en ese momento estaban comentando el viaje que una delegación del MAT (Mercado a Término de Buenos Aires), hizo a Chicago para el lanzamiento, el viernes, del nuevo contrato de soja sudamericana en el CBOT, proyecto del que en un principio habían querido participar, aunque tal posibilidad luego quedó trunca...
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