5 de julio 2002 - 00:00

El interrogante es la tecnología

El interrogante es la tecnología
El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona sudeste de Buenos Aires sobre la base de los precios estimados a cosecha para granos gruesos y trigo. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros. El trigo está en plena siembra y prevalecen los interrogantes entre los productores respecto del nivel de tecnología que ha de utilizarse en la presente campaña. En muchos casos, la variable de ajuste es la fertilización que, desde el punto de vista técnico, no se discute, pero que dentro de los costos de implantación es el rubro de mayor incidencia. En vista de que los canjes de insumos por granos a cosecha están restringidos, la determinación del monto para invertir en fertilizantes dependerá en cada caso de los recursos disponibles.

Sin embargo, en materia de fertilización no está dicha la última palabra, puesto que es posible que (a medida que avance la campaña) las empresas proveedoras de insumos incrementen los cupos de financiación a cosecha. La evolución del precio del trigo a cosecha es otro factor decisivo para la definición del nivel de tecnología. Por algo se dice que «el mejor fertilizante es el precio». El trigo a enero/'03 se ha ido afirmando, tanto en el mercado local como en Kansas. Si la tendencia se mantiene, es muy posible que la fertilización al macollaje sea mayor a los volúmenes que se proyectan actualmente.

Uno de los factores que en mayor medida restringe las decisiones respecto del monto de inversión en el cultivo no es la falta de crédito (aunque esto incide), sino la incertidumbre respecto de la política tributaria. Si volvieran a aumentar las retenciones, los resultados de la siembra se verían fuertemente afectados y no son pocos los productores que ante un panorama incierto deciden minimizar los riesgos, aun en detrimento de la producción.

Para evitar que se desplome la producción a nivel nacional (con la consiguiente menor entrada de divisas), sería necesario que en cuanto al horizonte de planeamiento haya más certezas y menos interrogantes.

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