El mercado de campos, con un futuro incierto
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La evolución de los precios de los campos genera inquietud y despierta el análisis.
Desde el costado de la oferta de tierras, en la fase alcista de precios, la misma se retrae a la espera de cotizaciones mayores. Los mismos factores que han impulsado a los inversores a comprar tierras son los que impulsan a los propietarios a no vender (por falta de alternativas en los mercados financieros). En este contexto los precios suben. A medida que aumenta la demanda, se retrae la oferta (a la espera de precios aún mayores), hasta que se llega a un punto en el cual los potenciales inversores ya no apuestan a una valorización de la tierra. Una vez que éstos perciben que la tierra ha llegado a un techo, y que a su vez existe el riesgo de baja en los precios, la demanda se retrae. Ya no existe la urgencia anterior por posicionarse en tierra, y la espera puede acarrear beneficios de una compra a precios más bajos. Esa misma percepción la tienen por lo general los potenciales vendedores, que ya no estarán interesados en esperar a que los precios de la tierra aumenten, puesto que, por el contrario, los mismos pueden bajar. Entonces comienzan a aparecer en el mercado campos que antes no estaban en venta y de a poco la oferta es mayor que la demanda y lo que era una fase alcista se transforma en una tendencia bajista.
La renta inmobiliaria ya no está por encima de la renta financiera, y las expectativas de valorización de la hectárea no son las mismas que años atrás. En este contexto se retrae la demanda, que se torna más selectiva. No ha desaparecido totalmente el interés inversor, pero ya no se convalidan los precios solicitados.
La brecha entre vendedores y compradores se amplía. Puede ser la antesala de una reversión de tendencia. Habrá que tener en cuenta que, a diferencia de oportunidades anteriores donde luego de varios años de precios en alza (caso 1995/98) sobrevino un reacomodamiento de precios de la hectárea con fuertes bajas (1999/2001), el agro actual tiene un bajo nivel de endeudamiento. Este tema es clave, puesto que sin urgencias financieras podrán registrarse bajas, pero éstas serán de menor magnitud. Si se produjera un reacomodamiento de precios, la situación será distinta según la aptitud y localización de cada campo. Los más afectados pueden llegar a ser los ganaderos y aquellos ubicados en zonas más alejadas de los puertos (más sensibles a incrementos en el costo de los fletes). Con un mercado en alza, muchos errores de apreciación quedan disimulados. Con mercados estables o eventualmente en baja, los errores pueden ser muy caros. No todos los campos tienen el mismo potencial productivo o de valorización a largo plazo.



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