Las ventas al exterior de trigo 2002/03 ascendían al 19 de febrero a 3,8 millones de toneladas, cifra que representaba casi 50% del volumen comprometido a igual fecha del año pasado y se concentraba en el destino Brasil en 80% del total, como puede observarse en el cuadro. «La fuerte competencia de las ofertas de trigo tanto de Europa del Este (Ucrania, Rusia, etc.) como de la propia Unión Europea, regiones en donde se registró un aumento de la producción y los saldos exportables, desplazó al trigo argentino del mercado árabe», indica un informe de Granos de Paraná. «Nótese que a igual fecha de la temporada pasada estos países ya habían adquirido, sin contar las compras de Irán, 1,8 millón de toneladas (incluidos 600 millones de toneladas desde Irak), en tanto que en la actualidad no se registran operaciones», sostienen.
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Paralelamente Irán, que fue nuestro segundo comprador durante los dos últimos ciclos, no ha participado esta temporada como consecuencia de las controversias diplomáticas entre ambos gobiernos y del incremento experimentado por su cosecha de trigo, que implicó una reducción de 50% en sus importaciones. En consecuencia, nuestro bajo nivel de ventas se concentró en el mercado latinoamericano, con negocios con Brasil y en menor cuantía con Perú, Chile, etcétera. La baja operada en los volúmenes de ventas al exterior no impidió que los precios de exportación aumentaran luego de finalizada la cosecha. Esto fue así debido a que disminuyó la producción argentina; el saldo exportable se redujo en 3 millones de toneladas (ídem con la caída en las ventas) y las operaciones de exportación se concretaron en destinos con ventajas competitivas.
Sobre la base de lo comentado se desprende que «el futuro de las exportaciones para el ciclo 2002/03, y en consecuencia de los precios del trigo en el mercado interno, depende de la actividad de los países latinoamericanos, los que deberían absorber buena parte de los 3,5 millones de toneladas que aun quedarían por vender del saldo exportable, a fin de equilibrar nuestra oferta y demanda», dice Granos del Paraná.
«Las estadísticas nos permiten inferir la colocación futura del saldo, aunque sin prever una fuerte demanda. Brasil aún debe importar tres millones de toneladas que, a priori, en su mayoría provendrían de la Argentina. Para el resto de los países de la región la situación no está totalmente clara, aunque se podrían descontar más compras de Perú, que en 2001/02 importó 470 millones toneladas; así como de Bolivia, cuyas necesidades de importación aumentan y en el ciclo previo importó de nuestro país 90 mil toneladas; y es un interrogante el futuro de Chile, país que ingresa en forma anual un millón de toneladas de trigo importado y que tiene convenios con EE.UU. y Canadá», concluye el informe.
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