21 de agosto 2006 - 00:00

El uso de la tierra, tema de largo debate

El uso de la tierra, tema de largo debate
En 1921, el Gobierno de Buenos Aires designó una comisión de hacienda para determinar la deuda pública interna nacional. La provincia se había apoderado de la rentas de la aduana y, por lo tanto, era justo que asumiera también o se hiciera cargo de los gastos nacionales.

La deuda contraída, después de la Independencia, estaba aún pendiente de pago: letras del Tesoro, salarios de empleados y funcionarios, jornales de soldados, créditos de proveedores y deudas varias, algunas de las cuales se originaron en la época de la colonia y reconocidas como auténticas.

En 1822, Martín Rodríguez, gobernador de Buenos Aires y su ministro, Rivadavia, proyectaron poner en garantía las tierras públicas para contratar un préstamo. El primer empréstito del país, operación que se concretó en 1925 bajo la gobernación de Las Heras, establecía: «Quedan especialmente hipotecadas para el pago del capital y sus intereses de la deuda nacional, las tierras y demás inmuebles de propiedad pública». La tierra que la provincia fue ocupando y expropiando» a los verdaderos ocupantes, los aborígenes.

  • Arrendamiento

  • Recién cuando Rivadavia fue presidente, el primero, en 1826 se promulgó la Ley de Enfiteusis, que no era ni más ni menos que el arrendamiento de las tierras públicas a largo plazo, dado que estaban todas hipotecadas.

    La enfiteusis, en realidad no era ni un arrendamiento ni una propiedad absoluta. El ocupante podía disponer a perpetuidad, pagando un canon, pero la tierra no era suya ni podía vender. El concepto viene del derecho romano y se aplicaba a las tierras conquistadas por el Imperio e incorporadas al patrimonio del Estado, las cuales podían ser habitadas a cambio de quinto de sus frutos (cosechas) o un décimo de las rentas ( ganancias).

    El endeudamiento de 1 millón de libras esterlinas, de las se recibió sólo alrededor de 560 mil libras y que se achaca a Rivadavia, fue producto de un largo proceso de desórdenes fiscales anteriores. No obstante, éste estaba convencido de que la Ley de Enfiteusis permitiría la generación de rentas para el Estado y la disminución de la importancia de las rentas de la aduana y el desarrollo de las actividades del campo, de la tierra.

    Sin embargo, detrás de toda buena intención, casi siempre aparecen los que hacen mal uso de los instrumentos o instituciones, dadas las falencias de diseño la ley que no fijaba límites, no establecía la obligación de poblar y permitía la libre transferencia, lo cual ocasionó acaparamientos desmesurados y subarrendamientos especulativos, sobre todo de los comerciantes de la ciudad avenidos a terratenientes.

    Hubieron varias leyes de enfiteusis y decretos que trataron de recuperar y restablecer los objetivos implícitos de Rivadavia. Muchos años después, Rosas, en 1832 fue el encargado de desarmar este sistema de renta para el Estado y propició la privatización (ventas y donaciones) a gran escala, sobre todo en la provincia de Buenos Aires con las denominadas «suertes de estancias» de media legua cuadrada cada una. Comienza sí la venta masiva de las tierras públicas.

    Según Avellaneda, en 1840 más de 9 millones de hectáreas estaba en manos de 300 personas y luego Sarmiento calculó que 13 millones de hectáreas estaba en manos de poco más de 800 propietarios. ¡Terratenientes eras los de antes!

    Vélez Sarsfield elimina esta figura jurídica romana y la muerte o certificado de defunción de la enfiteusis se declara con la sanción del Código Civil, el 19 de agosto de 1876.

    Algunos autores dicen que la deuda se terminó de pagar en 1904 por un valor 20 veces superior; otros atribuyen la cancelación definitiva a Perón en 1947; pago éste concretado 120 años después de haber sido contraída y como un símbolo de la independencia económica... ¿Habrá algún paralelismo con la cancelación de la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional en 2005?

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