21 de noviembre 2002 - 00:00

Entre Ríos: urge un proyecto productivo

Entre Ríos multiplicó por tres su volumen de producción, llegando a 4,5 millones de toneladas desde 1993 a 1998, ello se debió fundamentalmente a varios factores convergentes: rápida adopción de la mejor tecnología, productores eficientes, equipos de ingenieros agrónomos altamente capacitados, recambio de maquinarias, contexto de precios favorables, buena disponibilidad de servicios (acopiadores, cooperativas), baja relativa en los precios de los insumos. Al mismo tiempo, en el período 1990/2000 -según cifras extraoficiales- perdimos la mitad de los productores entrerrianos. El principal motivo de este fenómeno fue la falta de un programa de contención social para pequeños y medianos productores, que los incite a asociarse para mejorar la escala de trabajo que este modelo económico imponía. Para colmo, cada vez que los gobiernos provinciales pretendieron ayudar con créditos accesibles, lo hicieron mal, repartiendo injustamente el dinero entre quienes llegaban primero a sus despachos, en lugar de comprometerlos en un proyecto a largo plazo, elaborado y monitoreado junto a sus instituciones intermedias, que les permitiera no sólo pagar los créditos (cosa que en general tampoco se dio), sino fundamentalmente mejorar en forma notoria su nivel de vida a través de una producción sustentable. Perder esta presencia en el campo significó comenzar a retroceder no sólo en el nivel de vida de los expulsados, sino en una de las mejores distribuciones demográficas provinciales que tenía nuestro país. Otra vez la aplicación fundamentalista de proyectos económicos sin tener en cuenta ni proteger las virtudes y cualidades regionales, la evolución lógica de todo cambio y la ecuanimidad en la distribución de la riqueza, nos termina mostrando una durísima realidad. Otro dato importante es que 20% de los productores actuales genera 80% de la cosecha total de nuestra provincia.

• Renta

Entre Ríos puede duplicar su producción actual, conservando su naturaleza en el tiempo y, sobre todo, privilegiando una distribución equitativa de su rentabilidad. Para ello es necesario discutir, consensuar y comprometernos para hacer cumplir un proyecto agrario entrerriano que contemple por sobre todos, los intereses de nuestros productores. ¿Cuáles son las bases de esta discusión?

Paquete tecnológico:
este es adoptado con rapidez, como ya quedó demostrado en la década pasada, tenemos además un INTA regional perfectamente capacitado para llevar a cabo estas acciones junto a otras instituciones del sector.

Superficie:
Entre Ríos puede aumentar sustancialmente su área sembrada sin necesidad de tocar el monte nativo. Actualmente existen al respecto datos y estadísticas por departamentos.

Logística:
se trata posiblemente de uno de los temas más importantes a discutir, pues la agricultura se extendió a zonas con problemas serios en su red de caminos secundarios. Nuestra provincia cuenta con aproximadamente 20.000 km de caminos de tierra, al mismo tiempo tenemos canteras de distintos elementos que nos permitirían consolidar un esquema primario que permita arrimar la producción a nuestros puertos. En este tema merece especial atención la ubicación de Puerto Diamante (por donde sale el mayor porcentaje de nuestra cosecha). Es imprescindible una alianza estratégica con la provincia de Santa Fe, para que cuando ésta traslade su puerto, lo ubique por la ribera de enfrente lo más cerca posible de Diamante. Ello permitirá conformar un complejo portuario con peso propio, aumentando notablemente su zona de influencia y su poder de compra, facilitando en el futuro la instalación de alguna industria transformadora, con la cual tendríamos una mejora en los precios de nuestros commodities. Esta es una discusión geopolítica fundamental que parece no importarle a nuestra dirigencia, entretenida hoy en internas partidarias con porcentajes vergonzosos de participación.

Compromiso social:
no puede haber un proyecto coherente al no existir un firme compromiso de toda la dirigencia intermedia de llevarlo a cabo. Es hora de mirar por encima de intereses mezquinos y de comenzar a comprometernos seriamente con una realidad social que lastima. Es casi criminal permitir el crecimiento sin justicia social. Estamos a tiempo de hacerlo. Sólo depende de nosotros.

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