Acciones de irresponsables y/o criminales no pueden ni merecen ser sufridas por todos nosotros.
Por suerte se aprendió la lección del siniestro virus ST ( Silencio Tramposo) que nos causó la expulsión de los mejores mercados y el descrédito internacional.
El SENASA actuó con prontitud informando a los organismos internacionales del virus actuante. Evidentemente, este virus «O» no vino por obra de magia.
Sin querer ser futurólogo, hubo problemas en la vacuna, o en la vacunación o en el movimiento clandestino de animales.
Como se podrá apreciar, en todos ellos los animales no tuvieron nada que ver, sino que fue el hombre el que falló.
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